Este verano no es para ir a la playa ni para planear un viaje en Egipto, ya que los egipcios están tan pendientes de los cambios políticos que vive su país que no tienen ganas de irse de vacaciones.
"La situación no anima a la gente a pensar en viajar dentro ni fuera de Egipto", contaba hace unos días Ahmed Sharaf, que trabaja en la agencia de viajes Neptun Tours.
La situación no anima a la gente a pensar en viajar dentro ni fuera de EgiptoEste verano es el segundo después de la revolución del 25 de enero de 2011, que acabó con la presidencia de Hosni Mubarak y que prometió cambios democráticos para este país.
Después de vivir numerosas protestas masivas, huelgas, disturbios y cambios de Parlamento y de Gobierno, muchos egipcios se niegan a hacer planes para las vacaciones de verano hasta que se estabilice la situación del país.
Consecuencias en las agencias
"Tras haber hecho anuncios de ofertas en playas en el mar Rojo y de paquetes al extranjero, estamos cancelando viajes porque nadie llama para reservar", lamentó Sharaf, quien añadió que su agencia ha tenido que reducir personal y hacer recortes salariales debido a la crisis que vive el sector turístico.
Los efectos de la inestabilidad ya se hicieron notar con fuerza sobre el turismo procedente del extranjero el año pasado, aunque en los primeros meses de 2012 se ha observado cierto repunte.
El turismo interno no escapa a esta situación. Incluso quienes disponen de un chalet en una playa del mar Rojo o del Mediterráneo tienen miedo de salir de El Cairo por la falta de seguridad en las carreteras, que a lo largo del año han sido escenario de huelgas que han cortado la circulación.
Tras más de un año de inestabilidad en el que el índice de desempleo se ha disparado"Tenemos un chalet en Ain Sojna (al sureste de El Cairo) que está cerrado desde la revolución. Tenemos miedo de ir y que pase algo por el camino ante la ausencia de policía", manifestó Basma Dos, farmacéutica que suele viajar con su familia cada verano dentro y fuera de Egipto.
Por segundo año consecutivo, Dos ha optado por quedarse en su país, ya que, además, prefiere ahorrarse los gastos de un viaje al extranjero en medio de la crisis económica que sufre Egipto después de la revolución.
Y es que tras más de un año de inestabilidad en el que el índice de desempleo se ha disparado, numerosos ciudadanos tienen menos dinero para gastarlo en ocio.
Para Nevin Jalil, operadora en la agencia de viajes East Mar, ubicada en la céntrica plaza Tahrir (corazón de las protestas), este verano es peor que el pasado para el turismo local "porque los egipcios tienen menos dinero para irse de vacaciones".
La clase política se ha comprometido a impulsar el turismo, una de las principales fuentes de divisas en Egipto.


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