¿Se imaginan pasar 26 años de su vida encerrados en su casa por miedo a coger alguna enfermedad?
Pues esa es, precisamente, la situación vivida por una italiana de 56 años -según informa el diario La Reppublica-.
Casa precintada
Carmela ha permanecido dos décadas y media encerrada en su casa de Macerata, una localidad de la costa adriática a 200 kilómetros de Roma.
Durante este tiempo, su hermano le dejaba la comida -exaustivamente homogeneizada- y el agua -de una fuente específica- en la puerta de su casa.
Dos metros de melena
Ha tenido que ponerse enferma para que, dotados de máscaras, un grupo de carabineros, de bomberos y de médicos hayan roto el encierro autoimpuesto.
Como puede imaginarse, el escenario que allí encontraron fue dantesco: una mujer de 30 kilos y nada menos que dos metros de melena convivía con un aire que podía cortarse con un cuchillo.
Las autoridades judiciales han ordenado su ingreso forzoso en un centro hospitalario.


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