Ocho personas sin hogar (Luis, el Araña y portero, Beppe, Paco, Alfredo, Lolo, José Ignacio, Jesús y Quique) que duermen diariamente en el Centro de Acogida San Isidro, se desplazarán el día 22 de septiembre a Ciudad del Cabo (Sudáfrica) para disputar, del 23 al 30, el IV Campeonato del Mundo de Fútbol Calle.
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Son la otra selección, un verdadero equipo al que sus rivales llaman los españoles alegres por su carácter jovial y lo bulliciosos que son animando a sus compañeros y también a los otros conjuntos.
Lo fundamental es recuperar a la gente y con aquellos que es muy difícil, ofrecerles una vida digna. (Coordinador)
Allí estarán 48 equipos, formados por matones del Bronx, heroinómanos, abuelos de las calles, alcohólicos o, simplemente "personas que no han tenido otra oportunidad", como afirma Saúl Rodríguez Sánchez, coordinador de la selección española, y que prosigue recordando que "lo fundamental es recuperar a la gente y con aquellos que es muy difícil, ofrecerles una vida digna".
"El trato con los jugadores es muy agradecido. Ves la ilusión en sus ojos cada vez que juegan el fútbol, pero no están acostumbrados a cumplir horarios, ni a la higiene y alguno necesita tratamiento contra la alcoholemia o está con la metadona", reconoce Rodríguez.
Una segunda oportunidad
Unas ganas que les llevan a entrenar durante todo el verano en la pistas exteriores de las instalaciones deportivas del Canal de Isabel II a pleno sol, desde las 3 de la tarde a las 6, y de las que deberían aprender los futbolistas de la selección absoluta.
Le echan pocas ganas. Nosotros, con casi nada, ponemos más ganas y sin cobrar un duro. Son unos señoritos. (Paco, 56 años)
Aparte del aspecto deportivo lo importante es que gracias a actividades como ésta, promovida por la Fundación Rais, los jugadores se crean que existe una segunda oportunidad.
De las siete personas que representaron a España en el mundial del año pasado celebrado en Goteborg (Suecia), cuatro (Álvaro, Chino, Juan y Juan Antonio) han rehecho su vida de forma independiente y tienen trabajo como vigilante de seguridad, montador de andamios, pintor o pescadero.
Cuatro perfiles
José Ignacio. 41 años.
Nacido en Melbourne (Australia). Es el capitán. "Hace un año que estoy fuera de las drogas, y hacer deporte ha mejorado mi salud. Cuando vuelva de Sudáfrica me pondré a trabajar, porque he terminado un cursillo de carpintería".
Lolo. 31 años.
Madrid. Su novia se llama María del Mar. "Llevo tiempo con la metadona y el fútbol me ha motivado para hacer otras cosas como, por ejemplo, dedicarme al huerto, ver cómo crecen las cosas que plantamos y comérnoslas".
Alfredo. 25 años.
Guinea Ecuatorial. "Llegué con 11 años a España y las cosas se empezaron a complicar por el alcohol. Siempre me ha gustado viajar y conocer nuevos sitios. Lo importante es participar, pero también ganar".
Paco. 56 años.
Andújar (Jaén). "He llegado a esta situación por la bebida y porque mi familia me abandonó. Me estoy recuperando y, en breve, trabajaré como vigilante o en una portería. Al campo saltaré con castañuelas y con una camiseta con un toro".


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