'Las partes costamarfileñas que son signatarias del acuerdo de Pretoria declaran por la presente el cese final e inmediato de todas las hostilidades y el final de la guerra en todo el territorio nacional', declararon en un comunicado conjunto.
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Los rebeldes conocidos como las Fuerzas Nuevas se apoderaron del norte del país tras un fracasado golpe de Estado contra el presidente Laurent Gbagbo en septiembre de 2002. Miles de personas han muerto desde entonces y más de un millón se han visto desplazadas de sus hogares.
En enero de 2003 se firmó un primer acuerdo de paz, pero todavía no se ha aplicado completamente. El pasado noviembre se rompió una frágil tregua de 18 meses cuando las fuerzas de Gbagbo atacaron los rebeldes en el norte. Desde entonces habían aumentado los temores a un regreso de la guerra.
Ambas partes han acordado varias veces poner fin al conflicto bélico, pero se han visto entorpecidos por la desconfianza mutua, ya que ninguna de las partes ha estado dispuesta a aceptar un compromiso sobre las peticiones principales de la otra.
Gbagbo, el líder rebelde Guillaume Soro y los principales políticos de la oposición costamarfileña - Alassane Ouattara y Henri Konan Bedie - participaron en las conversaciones de Pretoria, que se habían considerado la última oportunidad para lograr la paz en esta antigua colonia francesa.
'(Reiteraron) su decisión respecto a la necesidad de organizar elecciones presidenciales en octubre de 2005 y elecciones legislativas que seguirán inmediatamente después', añadió el comunicado conjunto, al que se llegó tras más de tres días de negociaciones.
Sin embargo, no hubo ninguna mención a si se permitirá que Ouattara participe en los comicios. Hasta ahora, las Nuevas Fuerzas se han negado a dejar las armas mientras que no se modifique la Constitución para permitirle participar.
ACUERDO DE DESARME
El presidente sudafricano, Thabo Mbeki, que ha actuado de mediador en la crisis, tomará una decisión sobre esta cuestión tras reunirse con el presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, y el secretario general de la ONU, Kofi Annan.
'Tras escuchar las opiniones de los líderes costamarfileños, el mediador acordó tomar una decisión sobre este asunto (...) (que) será comunicada a los líderes costamarfileños', dijo el comunicado.
Las Nuevas Fuerzas dicen que han aceptado regresar a un gobierno de reconciliación nacional basado en la ciudad de Abiyán, al sur del país, tras negociar sobre un plan de seguridad para sus ministros. El año pasado se retiraron de un gobierno similar.
Las fuerzas de los rebeldes se reunirán con el Ejército costamarfileño el próximo 14 de abril en el bastión rebelde de Bouake. Allí se negociará sobre un plan de desarme y la formación de un ejército de unidad nacional.
Los líderes también aceptaron el desarme de 600 soldados rebeldes que serán reclutados en la fuerza nacional de policía, que operará en las zonas rebeldes bajo el control de la ONU, así como el de todas las milicias del país.
/Por Alistair Thomson/


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