"París es el lugar con el ambiente y la atmófera de ensueño más increible. Cada cosa que hacen los franceses es una obra de arte", ha declarado en una entrevista reciente el cineasta estadounidense David Lynch. También parece que la capital francesa le gusta para hacer negocios dirigidos a un público sin apuros económicos.
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Fotos
El año pasado Lynch abrió en París el club Silencio, ubicado en el número 142 de la calle Montmartre e inspirado en el local del mismo nombre que aparecía en la película Mulholland Drive (2001). Decorado y apadrinado por el director, no es precisamente un lugar para acercarse a tomar una copa. La entrada sólo es posible para los socios y la anualidad exigida va de 420 a 1.500 euros, según quieras ser tratado como un ser humano vulgar o una persona vip.
Sumergirse en el universo de Lynch
Ahora hay un segundo enclave parisino para sumergirse en el universo formal de Lynch. El exclusivo hotel Lutetia, un cuatro estrellas de calidad alta, ofrece una Suite David Lynch, decorada en persona por el cineasta. Cuesta en torno a 1.000 euros la noche, con fluctuaciones al alza si se trata de temporadas de alta demanda.
La rimera advertencia debe ser tranquilizadora: no se trata de un espacio desasosegante y poblado de extrañeza, como los habituales escenarios de la película Blue Velvet (1986) o la serie de televisión Twin Peaks (1990-1991), donde el mal anidaba bajo la normalidad y la más tradicional de las edificaciones podía contener puertas de entrada hacia submundos malévolos. Al contrario, la suite es elegante, funcional y está amoblada con un criterio, digamos, clásico.
Visiones torturadas en las paredes
Segunda advertencia. No se deje llevar por el tono de los cuadros que cuelgan de las paredes del alojamiento. Son torturadas y abstractas visiones interiores pintadas por Lynch, cuya obra gráfica es anterior a la cinematográfica y bastante más oscura que ésta, lo cual ya es decir.
Lynch imprimió en persona las obras de arte de la suite Para reproducir las litografías, dibujos y acuarelas, Lynch, un artesano vocacional, se trasladó a París y trabajó en un veterano taller de impresión de Montparnasse, donde solían acudir Picasso, Matisse, Giacometti, Miró y Chagal. Lynch ha declarado que se "enamoró" del lugar.
Atemporal elegancia
Con la salvedad de la distorsión aportada por los cuadros, la suite es de una atemporal elegancia, con muchos elementos mobiliarios que responden al estilo de Lutetia, un hotel instalado en uno de los edificios art déco más suntosos de la ciudad, en el número 45 del Boulevard Raspail, en Saint-Germain-des-Prés, en la orilla izquierda del Sena.
Edificado en 1910 y diseñado por los arquitectos Louis-Charles Boileau y Henri Tauzin, el hotel siempre ha sido un alojamiento con estilo literario y exclusivo. Entre los huéspedes notables destacan Picasso, André Gide, Josephine Baker y James Joyce, que escribió en el Lutetia parte de su novela Ulysses. Durante la ocupación nazi de París, el hotel fue requisado por los alemanes y se convirtió en sede de los servicios secretos. Actualmente, el Lutetia está integrado en la cadena de hoteles Concorde.


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