La fotografía ambientada en la pintura de Velázquez está muy lograda, sí; pero la gracieta se amortiza pronto y al poco tiempo resulta empalagosa.
El argumento es errático, no se centra en nada en particular y pasa muy de puntillas por todas y cada una de las tramas. Algunas, directamente, no se entienden.
El espectador se queda en muchos casos con la sensación de haberse perdido algo importante. ¿Hay que leerse los cinco libros antes de ir al cine? Si es así, podían avisar.
Pero es que a Elena Anaya tampoco. ¡Qué poca dicción, santo Dios! ¿Y el chico Schweppes? ¿Qué decir de este muchacho empeñado en hacernos creer que es actor? Eduardo, déjalo, por favor, déjalo.
Ariadna Gil está mal, como casi siempre, pero guapa, guapa.
La banda sonora es digna de Curro Jiménez.
Mucha guitarra española (imagino que para que guste en Estados Unidos) y para remate, una marcha procesional en toda regla.
Un consejo: si te la ofrecen en el top manta, no la pilles, la peli es muy oscura y a los protagonistas no se les entiende. Dos enemigos del cine pirateado.


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