Para el primer grupo, entre los que se encuentra el profesor de la Universidad de Valencia José Gil, la vuelta al trabajo es sólo una dificultad más de la vida. Sus síntomas son apatía y cansancio, hostilidad e irritabilidad y melancolía. Suele durar unos 15 días. No obstante, si la situación persiste pasado un mes (como les ocurre a un 7% de los trabajadores), el problema tiene riesgo de derivar a un estado de burn out (quemado del trabajo), en el que pueden darse jaquecas, malestar digestivo, taquicardias o cefaleas.
Así se supera
No es un drama: Afrontar la vuelta con optimismo y no dramatizar. Es cuestión de afrontar la realidad, no de ir al médico.
Con voluntad: Es clave que exista un mínimo de voluntad por parte del afectado. La psicóloga clínica Elena Borges opina que es necesario entender la vuelta al trabajo como «un mal necesario».
Ver el lado bueno: Extraer lo positivo y «dignificar la situación». La clave está en reinterpretar el trabajo como el medio que garantiza poder tener vacaciones.
Compañías: Huir de mártires, cenizos y demás pesimistas.
Gradual: Reincorporarse de forma escalonada y no llevarse trabajo a casa.


El Gobierno admite cambios a la reforma financiera
Espléndidas y juveniles a los cincuenta
Los abogados de Megaupload intentan desmontar el caso
La UE estudia una denuncia para proteger Valdevaqueros
El biólogo Winter y el patólogo Lerner ganan el Príncipe de Asturias
El FIB lanza un abono especial para desempleados
Los árbitros, protagonistas del trascendental choque en Vitoria
España pide a la UE que ponga en marcha la tarjeta profesional europea



¡Sé el primero en hacerlo!