Los hechos se produjeron el 2 de octubre de 2000 en el domicilio donde trabajaba la acusada, quien arrancó de un talonario de su empleadora el cheque en blanco.
La inculpada, que se confesó culpable, intentó cobrar el cheque al día siguiente en una sucursal de Barclays Bank de la misma localidad sin éxito, ya que levantó las sospechas de la empleada.
El tribunal considera a la acusada autora de un delito de falsedad en documento mercantil con otro de estafa, por los que le impuso diez meses de cárcel y multa de 1.800 euros, por el primero, y cuatro meses de cárcel y multa de 900 euros, por el segundo.


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