El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos con sede en Miami elevó a John a categoría 4, pero en su último informe (03:00 GMT del jueves) lo rebajó a la categoría 3, también peligrosa.
El centro detalló que John registra vientos de 205 kilómetros por hora (kph) y que durante las próximas 24 horas tendrá fluctuaciones en su intensidad. Asimismo, anticipó fuertes lluvias, inundaciones potenciales en zonas bajas y alertó de posibles deslaves en zonas montañosas.
John se desplazaba lentamente al noroeste de manera paralela a la costa, aproximadamente 100 kilómetros al suroeste del puerto de Manzanillo.
Los lugareños se prepararon para recibir a John asegurando puertas y ventanas, y quienes viven cerca de colinas fueron trasladadas a albergues.
En Manzanillo, un puerto muy popular entre estadounidenses y canadienses por su pesca deportiva, se advirtió a la población de que el oleaje y los vientos más intensos podrían llegar durante la noche.
'Sí, nos han dicho que viene fuerte. Estamos ahora viendo que no le pase nada a la tienda, y luego nos vamos a casa', dijo Juana Martínez, de 25 años, empleada en una tienda de ropa.
'Estamos algo preocupados porque se espera que este huracán sea fuerte', dijo Jaime González, de 49 años, quien trabaja en una agencia aduanera. 'Lo que me preocuparía más es que hubiera un deslave. Aquí la gente que corre más riesgo es la que vive en los cerros', agregó.
Por la tarde, Acapulco -donde residen un millón de personas- registró marejadas de más de 3,5 metros, sus avenidas frente al mar estaban inundadas, y los habitantes trataban de mantenerse de pie en medio de las ráfagas de viento de 215 kph.
Los equipos de emergencia permanecían en alerta por posibles deslaves e inundaciones mientras John avanzaba por la costa. Por su trayectoria se teme que pueda alcanzar de lleno la península de Baja California.
De mantener su trayectoria, en algunos días John llegaría al exclusivo centro vacacional de Los Cabos, muy popular entre los turistas aficionados al golf y que está ubicado en el extremo sur de la península de Baja California.
En octubre del 2005, el huracán Wilma devastó Cancún y otros centros turísticos en la costa caribeña de México, haciendo desaparecer grandes porciones de playa y obligando a miles de turistas a permanecer en refugios durante días.
/Por Tomás Sarmiento/.*.


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