Egeland calificó al Estado judío de 'completamente inmoral' por utilizar estas armas en zonas de viviendas.
Además señaló que algunas de las bombas lanzadas por las fuerzas israelíes en los últimos días del conflicto están fabricadas en Estados Unidos, por lo que urgió a Washington para que detenga el flujo de las mortíferas armas.
'Espero que Estados Unidos hable con los israelíes de esto', declaró en una rueda de prensa.
'Es un escándalo que tengamos 100.000 bombas sin explotar por lugares donde van a andar mujeres, niños, civiles, tenderos y granjeros', añadió.
'Lo que es espantoso y completamente inmoral es que el 90 por ciento de los bombardeos con bombas de racimo ocurriesen en las últimas 72 horas del conflicto, cuando sabíamos que iba a haber una resolución y un final a esto'.
Las bombas de racimo estallan en pequeños explosivos que se extienden sobre una amplia superficie. Algunas tienen por objetivo destruir tanques, otras simplemente matar o mutilar a las personas. Las que no explotan pueden parecer latas de refrescos, otras pueden ser como piedras polvorientas.
Cada pequeño explosivo puede destrozar una pierna o matar un niño, y la legislación internacional prohíbe su uso en zonas civiles.
Egeland aseguró que podrían tardar entre un año y 15 meses en limpiar todas las bombas, que se encuentran en zonas de viviendas, áreas agrícolas y centros comerciales, donde también se ocultaron los milicianos de Hezbolá.
ISRAEL RECHAZA PETICIONES DE ANNAN
Israel rechazó el miércoles la petición del secretario general de la ONU, Kofi Annan, de levantar el bloqueo marítimo y aéreo que desde hace seis semanas tiene impuesto a Líbano, alegando que sólo lo retirara cuando se den todos los elementos del alto el fuego acordado en el Consejo de Seguridad.
El primer ministro, Ehud Olmert, también le dijo a Annan durante su reunión que no retirará completamente a las tropas del sur de Líbano hasta que no se aplique completamente la tregua que comenzó el 14 de agosto, poniendo fin a 34 días de guerra con la guerrilla chií libanesa de Hezbolá.
Eso supone prácticamente un rechazo de las dos principales peticiones que el secretario general de la ONU llevaba a Israel, la segunda etapa de su gira por Oriente Próximo, aunque éste luego quitó importancia a las diferencias.
El lunes y martes estuvo en Líbano, y el miércoles se desplazó a los territorios palestinos tras entrevistarse con las autoridades israelíes. El jueves se entrevistará con el rey Abdalá de Jordania y luego pasará por Siria e Irán.
Olmert dijo que cualquier relajación de la presión sobre los puertos y el espacio aéreo de Líbano depende de la completa aplicación de la resolución 1701 de la ONU.
El primer ministro se mantuvo igualmente firme cuando se refirió a las sugerencias de Annan de que Israel debería retirar todas sus tropas del sur de Líbano en 'días o semanas', una vez que los primeros 5.000 de los 15.000 cascos azules esperados estén en la zona.
Annan señaló que levantar el embargo 'es importante no sólo por el efecto económico que está teniendo en el país sino que también es importante fortalecer el gobierno democrático de Líbano con el cual Israel ha dicho repetidamente que no tenía problemas'.


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