Ahmadineyad dijo en una conferencia de prensa que la nación iraní tiene derecho a un uso pacífico de la energía nuclear, y agregó que lo escogieron basándose en las leyes internacionales, que desea utilizarla y que nadie puede evitarlo.
La Casa Blanca dijo que el llamamiento de Ahmadineyad a un debate es una 'distracción' respecto de las preocupaciones internacionales en torno al programa nuclear de su país.
El Consejo de Seguridad de la ONU le ha dado de plazo hasta el jueves para suspender el enriquecimiento de uranio, un proceso que puede producir combustible para reactores de uso civil o material para cabezas nucleares, y amenazó con sanciones en caso de que no cumpla.
'Las declaraciones sobre un debate son una distracción a las legítimas preocupaciones que la comunidad internacional, no sólo Estados Unidos, tiene sobre la actuación de Irán, desde su apoyo al terrorismo hasta su búsqueda de capacidad de crear armas nucleares', dijo la portavoz de la Casa Blanca Dana Perino.
Ahmadineyad dijo que Irán ha diseñado el marco para unas negociaciones en respuesta a la oferta de incentivos de las seis potencias mundiales - EEUU, Rusia, Francia, Reino Unido, China y Alemania - a cambio de la suspensión de enriquecimiento. Ese marco supone una 'oportunidad excepcional' para resolver la disputa nuclear.
'En ella (la respuesta de Irán a la oferta) anunciamos que cualquier tipo de dialogo debería estar basado sobre ciertos derechos de la nación iraní', sostuvo.
El presidente iraní criticó la actuación de Estados Unidos y Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial.
'¿No es hora de que las relaciones internacionales se basen en la democracia y en la igualdad de derechos de las naciones?' se preguntó. 'Sugiero realizar un debate televisivo en directo con el señor George W. Bush para conversar sobre asuntos mundiales y la forma de resolver esos temas'.
También dijo que Irán consideraría reanudar sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos, pero señaló que Washington es quien debe actuar tras suspenderlas poco después de la revolución islámica de 1979.
DIVISION ENTRE LAS GRANDES POTENCIAS
Washington ha pedido una rápida respuesta si Irán no cumple con la fecha límite. Pero los analistas dicen que las divisiones en Naciones Unidas acerca de cómo manejar este asunto podrían retrasar dicha acción.
Rusia y China, grandes socios comerciales de Irán y con poder de veto en el Consejo de Seguridad, podrían oponerse a cualquier sanción.
El cuarto exportador de petróleo del mundo no ha dado señales de que detendrá el enriquecimiento y ha dicho que la aplicación de sanciones simplemente empujaría los precios del crudo hasta niveles intolerables para las economías industrializadas.
Ahmadineyad no es la mayor autoridad en Irán, pero sus comentarios concuerdan con los del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, quien tiene la palabra final y quien ha insistido en que el país continuará con su búsqueda de tecnología nuclear.
Ellos defienden que pueden enriquecer uranio, aunque Occidente sostiene que sólo si prueba que sus intenciones son pacíficas, y se ha negado a suspenderlo antes de que inicien las conversaciones.
/Por Parisa Hafezi/.*.


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