Además, una explosión en un minibús mató a nueve personas en el centro de la capital, enviando espesas columnas de humo al cielo, mientras que una bomba situada en un mercado de alimentación en una ciudad al norte de Bagdad mató al menos a cinco personas e hirió a 15, dijo la policía.
Estas explosiones se producen pese a una gran operación de seguridad en la que participan miles de soldados estadounidenses e iraquíes para restaurar el orden en la capital, donde la violencia insurgente suní y sectaria se ha cobrado la vida de más de 3.000 iraquíes sólo en julio.
La policía dijo que los 20 cadáveres habían sido localizados en varios distritos de Bagdad. Algunos mostraban signos de tortura y la mayoría murieron por disparos en la cabeza, algo típico en el habitual derramamiento de sangre entre chiíes y suníes.
Maliki, cuyo gobierno lucha por contener la violencia, pidió el sábado a los líderes tribales reunidos en la capital que ejercieran su influencia para unir a los 'hijos iraquíes' para poner fin a la situación que ha despertado los temores de que en el país puede estallar una guerra civil.
El coche bomba estalló en el aparcamiento del diario Al Sabah en el distrito Waziriya de Bagdad. Murió un guardia y otro empleado y 18 personas resultaron heridas en una explosión que causó importantes daños en el edificio. Otro coche bomba contra el periódico en mayo mató a una persona.
El editor jefe, Falah al Meshaal, dijo a Reuters que el diario, parte de la Red de Medios Iraquíes financiados por Estados Unidos, se publicaría el lunes como siempre.
'Esto es obra de takfiris (extremistas radicales) y terroristas que no quieren que se imprima la verdad en el nuevo Irak', dijo, culpando del ataque a un suicida.
La bomba destruyó la fachada del departamento de producción del diario.
LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, ATACADOS
Los insurgentes que luchan para derrocar al gobierno de unidad nacional liderado por chiíes y apoyado por Estados Unidos a menudo intentan atacar a periodistas que trabajan para los medios estatales.
El Comité para Proteger a los Periodistas dice que al menos 10 periodistas que trabajan para la Red de Medios Iraquíes, que también incluye la televisión estatal iraquí y sus filiales, han muerto desde 2003.
Los líderes tribales que acudieron a la reunión del sábado dieron su apoyo al plan de unidad nacional de Maliki y prometieron utilizar su autoridad para poner fin a la violencia, pero no está claro lo efectivos que pueden ser entre los iraquíes que cada vez recurren más a los líderes religiosos para que les guíen.
Además, ningún destacado grupo rebelde suní se ha sumado al plan y Maliki ha manifestado que no ofrecerá amnistía a nadie con sangre iraquí en sus manos.
/Por Ross Colvin/


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