Miles de personas huyeron el jueves de sus pequeñas aldeas después que ceniza, rocas incandescentes y gases alcanzaran sus hogares ubicados en las inmediaciones del coloso, en el marco de uno de los picos del proceso eruptivo que arrancó en 1999.
El Tungurahua, cuyo nombre significa 'garganta de fuego' en quechua y está situado a unos 150 kilómetros de Quito, registra una intensificación de su actividad interna desde julio, lo que se ha traducido en la emisión de largas columnas de gases y ceniza desde su cráter.
La actividad del volcán ha golpeado con fuerza a las provincias andinas de Tungurahua y Chimborazo.
Miembros de brigadas policiales y equipos de rescate buscaban el viernes a cuatro personas desaparecidas en la pequeña población de Palictahua, donde la ceniza y las rocas provenientes del Tungurahua cubrieron algunas casas.
El jefe de la Defensa Civil en Chimborazo, Marcelo Villagómez, dijo a Reuters que los personas albergadas en escuelas e iglesias se encontraban 'muy tristes' porque perdieron todo a causa de la actividad del Tungurahua.
Unas 4.500 personas fueron evacuadas de sus hogares y trasladadas a improvisados refugios, según organismos de atención humanitaria.
Las televisiones locales mostraron imágenes de rocas humeantes cubriendo pueblos y bloqueando carreteras mientras los habitantes del área cargaban las pocas pertenencias que pudieron salvar.
Decenas de personas que habitan la región han sido tratadas por quemaduras y problemas respiratorios causados por la ceniza.
Los vulcanólogos locales han dicho que podrían producirse más explosiones dado el comportamiento imprevisto que siempre ha caracterizado al Tungurahua, cuyo último proceso eruptivo se extendió durante años.
Un portavoz del presidente Alfredo Palacio dijo que el Gobierno evalúa los daños a fin de determinar la ayuda que se brindará a los damnificados.
El país se mostró abierto a recibir ayuda internacional.
Las autoridades no han dado cifras oficiales de las pérdidas provocadas por el Tungurahua, pero éstas podrían alcanzar millones de dólares por los daños en la infraestructura urbana y la contaminación de las alguna vez fértiles áreas agropecuarias.
Los vuelos locales se normalizaron el viernes después de que las aerolíneas internas y foráneas los suspendieran en prevención a los posibles efectos de la ceniza en las aeronaves, dijo un funcionario.*.


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