Un barco con un grupo de 50 soldados franceses llegó el sábado al puerto de Nakura, en el sur de Líbano, para integrarse como primer contingente en la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en Líbano (FPNUL).
Según confirmaron fuentes de FPNUL, los 50 militares franceses son los primeros soldados extranjeros llegados a Líbano como refuerzo de FPNUL de acuerdo con la resolución 1.701 del Consejo de Seguridad, que debe velar por el cumplimiento del alto el fuego entre Israel y Hizbulá.
El ejército francés comenzó la operación de desembarco del material y las tropas en el puerto de Nakura, localidad en la que se encuentra la sede del cuartel general de FPNUL.
Según las fuentes, el desembarco del material y los militares en territorio libanés será "en las próximas horas".
El gobierno de París aseguró el viernes que enviará 200 miembros del ejército como contribución a la fuerza internacional de paz que debe desplegarse en el sur de Líbano y pidió más medidas de seguridad para aumentar su contribución.
Urgencia de la ONU
Esta llegada coincide con la nueva petición por parte de la ONU para que los países europeos concreten con la mayor brevedad su contribución de tropas para la fuerza de paz en el sur del Líbano (FPNUL) para que el operativo pueda tener una dimensión multinacional.
El vicesecretario general de la ONU, Mark Malloch Brown, ha realizado este llamamiento para que los países de Europa "refuercen sus compromisos, de tal forma que haya un equilibrio correcto de fuerzas para desplegar, para que sea efectiva en términos políticos y de legitimidad".
Malloch Brown ha reconocido que ha habido compromisos firmes de diversos países, como Bangladesh, que anunció que aportaría 2.000 soldados de infantería, Malasia e Indonesia, cuya contribución se eleva a 1.000 efectivos cada uno de ellos, o Nepal ha ofrecido un batallón de un millar de soldados.
Reticencias israelíes
Sin embargo, Israel ya se ha pronunciado en contra de que el operativo de la ONU formen parte países con quienes no tienen relaciones diplomáticas, como es el caso de Malasia e Indonesia.
La última palabra de lo que es aceptable la tendrá la ONU
"La última palabra de lo que es aceptable la tendremos nosotros (la ONU) y estas tropas están desplegadas en territorio libanés y no israelí", declaró el alto funcionario.
Aún así, se mostró alentado por el acuerdo alcanzado por el Gobierno de Italia de enviar efectivos, aunque se desconoce el número todavía, pero que según declaraciones recientes del primer ministro italiano, Romano Prodi, podría elevarse a 3.000 soldados, además de los 50 cascos azules que ya dispone en el Líbano.
España o Alemania, comprometidas
España ha expresado su compromiso de contribuir con tropas aún no cuantificadas, mientras que Finlandia ha anunciado el envío de una compañía de entre 110 y 260 soldados, que sólo podría desplegar en el mes de noviembre.
Alemania ofreció efectivos navales para controlar y garantizar que no entren armas por la costa libanesa y efectivos de una unidad especial fronteriza para vigilar la frontera del Líbano con Siria.
"Su aportación es sustancial pero básicamente se trata de soldados de marina y agentes aduaneros claves para levantar el bloqueo, lo que es un aspecto adicional a las 3.500 tropas que necesitan desplegar en la Línea Azul", apostilló Malloch Brown.
Francia decepciona
Francia, que se comprometió a liderar la FPNUL ampliada, ha autorizado el envío de 200 ingenieros militares, que se sumarán a los 200 cascos azules que tienen sobre el terreno, una oferta calificada de "decepcionante" por la ONU, y recibió fuertes críticas del presidente de EEUU, George W. Bush.
Reino Unido prestará apoyo marítimo y aéreo de las unidades británicas que integran la OTAN.
Turquía y Marruecos han expresado su voluntad de contribuir, pero de momento sólo Ankara ha respondido ofreciendo ser un centro de tránsito, a través de su puerto de Mersin y el aeropuerto de Adana para asistir a la FPNUL en cuestiones logísticas.
Temores de las tropas
Las dificultades de los países para la contribución de tropas yacen en las reglas de enfrentamiento y en el concepto de la operación, pues temen que su objetivo último sea el desarme de Hizbulá.
"Lo hemos dejado claro: que el operativo no podrá ser caracterizado como una fuerza de ocupación o de operaciones ofensivas para desarmar Hizbulá, pero deberá proporcionar a Israel las garantías de seguridad de que el proceso político que pide como ultima instancia el desarme se cumpla", enfatizó Malloch Brown.


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