'Es sorprendente', dijo el jueves Bianca Krömer, portavoz de la librería Dussmann de Berlín. 'Al final del primer día un tercio de nuestras existencias se habían agotado, se debe a la historia de las SS'.
Las tiendas han comenzado ya a pedir más ejemplares de 'Peeling Onions' (Pelando cebollas), que en principio iba a publicarse el 1 de septiembre, pero cuya salida al mercado se adelantó al miércoles ante la tormenta desatada por la controversia sobre la confesión de Grass.
La editorial Steidl ha sacado 130.000 libros de una tirada de 150.000 y está imprimiendo ya 100.000 más, según una portavoz. Las traducciones también saldrán antes.
Famoso por su primera novela, 'El tambor de hojalata', publicada en 1959, Grass dijo el sábado a un periódico que se enroló voluntario como auxiliar de un submarino a los 15 años pero que fue rechazado y posteriormente reclutado como miembro de las Waffen SS.
Grass se ha convertido en referente moral en el país durante el último medio siglo al defender que los alemanes tenían que afrontar la historia, y su admisión sorprendió a sus admiradores en Alemania y en el extranjero.
Sin embargo, su confesión ha sido fantástica para las ventas del libro de 479 páginas.
'Soy seguidor de Grass, pero el debate ha despertado mi atención hacia el libro y plantea temas de los que quiero leer', dijo Christine Burger.
MIEDO Y VERGUENZA
Grass, de 78 años, había dicho anteriormente que fue llamado a filas para ayudar a los equipos antiaéreos durante los últimos meses de la guerra. 'Peeling Onions' contiene descripciones gráficas del combate y el miedo que experimentó.
'Me vi a mí mismo reptando bajo un tanque, como me habían dicho. Asediado por el miedo, me meé encima', escribe.
'Los cadáveres yacían desparramados, solos y apilados, muertos, vivos, retorcidos...', añade.
Las Waffen SS era una unidad de combate de élite del nazismo, formada inicialmente por voluntarios, que tomó parte en el Holocausto y cometió crímenes de guerra.
'Durante décadas me negué a admitir la palabra y la doble letra (SS). Lo que acepté con el estúpido orgullo de la juventud, lo silencié tras la guerra por una vergüenza creciente'.
En una entrevista que se va a dar el jueves en la cadena de televisión alemana ARD, el escritor dijo que no hay ninguna razón que explique por qué ha tardado tanto en contarlo.
'No era consciente de tener ninguna culpa; fui llamado a filas y no cometí ningún crimen, pero siempre tuve la necesidad de decírselo a la gente en un contexto más amplio', declaró.
La portavoz de Steidl negó que Grass actuara antes de que se publicara la información de los archivos de la policía secreta de Alemania del Este, como han informado algunos periódicos.
/Por Madeline Chambers/


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