Francia sufrió una ola de disturbios en noviembre cuando los jóvenes de los barrios marginales - la mayoría descendientes de inmigrantes africanos - prendieron fuego a miles de coches, en protesta por la discriminación racial, desempleo y sus débiles perspectivas.
El conservador con mayores posibilidades de ser candidato a presidente, el ministro del Interior Nicolas Sarkozy, y su posible rival socialista, Segolene Royal, han acaparado titulares con duras propuestas sobre cómo erradicar el crimen y mejorar la vida en los suburbios.
Sarkozy ha endurecido las leyes de inmigración y Royal conmocionó a sus compañeros de partido al proponer la reintroducción del servicio militar para los jóvenes problemáticos. Sus partidos también han prometido nuevos pasos para contribuir a impulsar el empleo juvenil.
En las sombrías casas de Clichy-Sous-Bois, donde los disturbios surgieron el año pasado, los jóvenes no se impresionan.
'Aún sigo sin trabajo. Van cinco años. De todas las cosas que el Gobierno prometió, no he visto ninguna', dijo Safak, de 29 años, mientras fumaba en un aparcamiento vacío, donde jóvenes socialistas repartían panfletos desde un autobús de campaña.
'Solo tienen que ver tu dirección en el currículum y no te contratan (...) Dudo de que los socialistas cambien eso', dijo Safak, que fue a prisión por una bronca cuando estaba borracho hace tres años.
'Si hubiera tenido un trabajo entonces, habría vuelto a casa con mis hijos después del trabajo, y no perder el tiempo', dijo.
FRUSTRADOS
El joven trabajador Samir Mihi dijo que muchos de los 28.000 habitantes de la ciudad se sentían frustrados y que nada había cambiado desde los disturbios. La ciudad aún no tiene comisaría de policía ni oficina de empleo aunque el 40 por ciento de los jóvenes están en paro.
'Los empleadores aún te discriminan por el color de tu piel, o por la dirección donde vives', dijo Mihi, añadiendo que un transporte público insuficiente convertían los 20 kilómetros que separan Clichy de París en una odisea de 90 minutos.
Mihi creó una asociación con algunos amigos tras los disturbios para alentar el debate entre los jóvenes de los suburbios. Muchos querían implicarse políticamente tras los acontecimientos, y los registros electorales se incrementaron de forma significativa, dijo el joven.
Mihi, de 29 años, explicó que muchos jóvenes aún estaban enfrentados con Sarkozy, que calificó a los agitadores de 'escoria' el año pasado.
También se mostró escéptico sobre que un presidente socialista cambiara las cosas aunque añadió: 'Royal podría ser una mejor oyente'.
/Por Kerstin Gehmlich/


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