Bandas armadas protagonizaron una batalla campal con las fuerzas iraquíes durante más de una hora en Basora, la segunda mayor ciudad del país, donde el primer ministro, Nuri al Maliki, declaró un estado de emergencia hace dos meses.
Además la policía dijo que ha matado a seis insurgentes en Mosul, una ciudad dividida entre los diferentes grupos religiosos y étnicos que está ubicada a 390 kilómetros al norte de Bagdad, donde se produjeron fuertes combates hace 10 días.
Los oficiales de Estados Unidos han advertido de que Irak puede dirigirse hacia una guerra civil abierta a menos que se controle la violencia. La semana pasada, miles de soldados estadounidenses fueron desplegados en Bagdad para restaurar la calma en sus zonas más peligrosas.
Ahora hay sobre el terreno unos 50.000 militares estadounidenses e iraquíes que realizan redadas y búsquedas para acabar con los extremistas y los bastiones insurgentes en los barrios más peligrosos.
Washington dice que la capital es clave para la estabilidad en todo el país. El nuevo Gobierno liderado por chiíes prometió reconciliar a los diferentes grupos rivales iraquíes, pero casi tres meses después de que Al Maliki asumiese el cargo, el baño de sangre sigue.
Dos coches bomba estallaron de forma simultánea en la calle Túnez de la capital, una frecuentada zona comercial del centro de Bagdad, provocando la muerte de al menos 13 personas e hiriendo a otras 43.
Además, una bomba colocada en la cuneta de una calle en un pequeño mercado ubicado al este de Bagdad mató a ocho personas e hirió a otras 28.
'La bomba explotó al lado de estas personas, que estaban aquí para ganarse la vida. Sólo estaban vendiendo baratijas', dijo Mohamed Karim entre los restos de viejos aparatos de televisión y utensilios de cocina. 'Un hombre mayor murió con sus dos hijos. ¿Qué fue lo que hicieron? Eran inocentes'.
ATAQUE EN BASORA
Un periodista de Reuters en Basora dijo que la violencia comenzó con un ataque contra las oficinas del gobernador y del Ayuntamiento, y fue protagonizado por integrantes de una tribu que vengaban la muerte de uno de sus líderes, según la policía.
Aqil al Furaiji, miembro del consejo gobernante liderado por chiíes, dijo que un policía murió y cinco más resultaron heridos. Imágenes de televisión mostraron a fuerzas iraquíes intercambiando disparos mientras dos vehículos blindados británicos pasaban por la zona.
Un portavoz del Ejército británico, el mayor Charlie Burbridge, dijo que hasta 180 soldados de su país han sido desplegados para apoyar a las tropas iraquíes y a la policía.
Los combates del miércoles siguieron a la violencia ocurrida el martes entre el Ejército iraquí y los seguidores de un clérigo radical chií en la normalmente tranquila ciudad de Kerbala, en el sur del país.
El Ministerio de Defensa iraquí informó de que 12 personas murieron en los choques, incluyendo dos policías.
Varios miles de seguidores del clérigo Mahmud al Hasani marcharon en la cercana ciudad de Hilla para demandar la liberación de casi 300 de sus seguidores detenidos durante los combates del martes.
/Por Alister Bull/.*.


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