Uno de los agraviados por este gesto es el presidente de Corea del Sur, Roh Moo-hyun, quien ha exigido a Japón que se arrepienta por su pasado imperialista en Asia y que demuestre que "que no tiene intención de repetir lo mismo".
Japón debería arrepentirse de corazón por su pasado y demostrar que no tiene intención de repetir lo mismo
El motivo de la controversia es que en Yasukuni se rinde homenaje a 2,5 millones de caídos en combate y a 14 soldados condenados por crímenes de guerra al acabar la segunda contienda mundial por su dirección y responsabilidad en esos sucesos.
Roh se se ha referido también al contencioso entre Japón y Corea del Sur por las islas Dokdo, reclamó a Tokio que resuelva las demandas de compensaciones económicas por parte de las mujeres utilizadas como esclavas sexuales del Ejército nipón durante la Segunda Guerra Mundial y criticó los textos ultranacionalistas que deben estudiar algunos estudiantes japoneses.
Advertencias previas
Horas antes, el Gobierno surcoreano ya se había manifestado en contra de la visita de Koizumi, con un duro comunicado del Ministerio de Exteriores en el que expresaba la "indignación" y el "profundo descontento" de Seúl.
Según el portavoz del Ministerio, Chu Kyu-ho, "estas reiteradas visitas realizadas a pesar de los recelos internacionales han causado el deterioro de las relaciones bilaterales con Seúl y dañado las relaciones de amistad y cooperación en el Noreste de Asia".
Inmediatamente, el viceministro surcoreano, Yu Myung-hwan, convocó al embajador japonés en Seúl, Shorato Oshima, para presentar una protesta formal.
El Gobierno surcoreano ya había advertido de las desastrosas consecuencias que en las relaciones de los dos países podría tener la visita a Yasukuni por parte de Koizumi en tan destacada fecha.
Koizumi se defiende
Por su parte, el primer ministro nipón ha defendido su actuación y ha dicho que considera "apropiada" su visita y la fecha en la que se realiza.
En cuanto a los "criminales de guerra" que son honrados desde 1978 en Yasukuni, el primer ministro japonés subrayó que sus visitas a ese santuario sintoísta de Tokio no tienen "nada que ver" con esos ex dirigentes japoneses condenados por tribunales aliados al finalizar el conflicto mundial.
Koizumi también desestimó las críticas lanzadas por Corea del Sur y China por esta visita y las anteriores cinco que ha realizado a Yasukuni desde que asumió su cargo de primer ministro en abril de 2001.


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