El Consejo de Administración del Valencia, reunido con carácter urgente, decidió abrir expediente disciplinario al internacional argentino Fabián Ayala por las declaraciones que realizó el pasado día 11 en la Ciudad deportiva de Paterna.
Ayala atacó duramente a los dirigentes del club y afirmó que se sentía "engañado por Carboni y por Soler", director deportivo y presidente de la entidad respectivamente, quienes según él le habían dado su palabra para renovar su contrato.
Quique: "Sabremos sobrevivir"
Quique Sánchez Flores, entrenador de los ches, reconoció que la situación en la que se encuentran el club y Ayala es "desagradable", aunque matizó que el vestuario ha demostrado que es capaz de sobreponerse en los momentos delicados.
"Este es un vestuario muy sano y profesional como para que le afecte cualquier tema. Entiendo que la situación es desagradable para todos pero sabremos sobrevivir a todo ello", señaló.
Las partes se tenían que explicar, y Ayala lo hizo aunque no estamos de acuerdo
El técnico, que hizo retirar una pancarta de la grada en la que se criticaba al jugador argentino, comentó que todavía es un futbolista de su plantilla y que debe protegerle como a todos: "Debemos preservar la imagen de nuestros jugadores e incluso de los rivales. Un club de la categoría del Valencia debe salvaguardar el prestigio de sus futbolistas, al menos mientras defiendan nuestra camiseta".
El técnico no quiso entrar a valorar como una nueva falta de disciplina las duras declaraciones del argentino contra los dirigentes del club: "Es una situación que tenía que derivar en algo así. Las partes se tenían que explicar, y Ayala lo hizo aunque no estamos de acuerdo".
Los ches se llevan el Trofeo Naranja
El Valencia se adjudicó su Trofeo Naranja tras imponerse por 2-0 a la Roma, que acabó con nueve jugadores, en un encuentro en el que el gran protagonista fue el joven David Silva, no sólo por el gol que dio el triunfo a los valencianistas sino por su juego creativo y eficaz.
Algunos espectadores tardaron algunos minutos en caer en la cuenta que ese pequeño jugador con el 21 a la espalda no era Aimar, sino David Silva, que ofreció una gran actuación en los primeros 45 minutos, dotando a su equipo de esa chispa de improvisación de la que se había quedado huérfano tras la marcha del argentino.
Cuando el partido deambulaba en tierra de nadie volvió a emerger la figura de Silva para hacer bueno un centro de Villa y, adelantándose a su marcador, empalmar un disparo que significó el 1-0 y con el que culminaba su gran actuación.
En la reanudación, el carrusel de cambios que ambos técnicos fueron introduciendo en los primeros quince minutos provocó que el partido en sus primeros compases careciera del ritmo del primer periodo.
Con dos jugadores más sobre el terreno de juego, por las expulsiones de Rosi y Perrota, sólo era cuestión de tiempo que llegara el segundo gol, obra de Albelda con un soberbio testarazo desde el punto de penalti y que ponía fin a la trigésima quinta edición del Trofeo Naranja.


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