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Bush llama a los cubanos a acabar con la "tiranía" en la isla, aprovechando la delicada salud de Castro

Apoyo a Fidel
Cientos de personas participaron ayer en La Habana en un acto de apoyo a Castro (Alejandro Ernesto / EFE) (Alejandro Ernesto / EFE)
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Las claves:
  • Quiere ayudar a los cubanos a preparar la democracia.
  • Rice asegura que EEUU no invadirá Cuba.

El presidente de EEUU, George W. Bush, ha aprovechado el delicado estado de salud por el que atraviesa el octogenario dictador cubano, Fidel Castro, para realizar un llamamiento a los habitantes de la isla caribeña.

Para Bush, son los propios cubanos quienes deben acabar con la "situación tiránica" en su país, y elegir "su propia forma de Gobierno".

Cuando Cuba tenga la posibilidad de transformar la actual "situación tiránica" en otro tipo de sociedad, "los cubanos deberán decidir", insistió Bush en rueda de prensa junto a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.  

Ayudar a los cubanos

Por su parte, y en la misma línea que el presidente estadounidemnse, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, ha asegurado que la única intención de su país es la de ayudar a los cubanos a prepararse para la democracia, y nunca invadir la isla.

De hecho, Rice ha calificado esa idea de "rocambolesca" en la cadena de televisión NBC.

Lo que Cuba no debe tener es un reemplazo de un dictador por otro

"La idea de que de alguna forma EEUU va a invadir Cuba, porque hay problemas en Cuba es simplemente rocambolesca".

Estados Unidos sale así al paso de las acusaciones del régimen cubano, que ha afirmado que Estados Unidos sólo pretende aprovecharse del traspaso de poderes tras el conocimiento de la enfermedad de Fidel Castro.

"Estados Unidos quiere ser un socio y un amigo del pueblo cubano cuando atraviesa por momentos difíciles y avanza, pero lo que Cuba no debe tener es un reemplazo de un dictador por otro", afirmó Rice.

Rice, quien se dirigió también el sábado a los cubanos para pedirles que no abandonen la isla y garantizarles que "pueden contar" con el apoyo incondicional de Washington, ha señalado que su mensaje al pueblo cubano es que tiene "la oportunidad" de construir una Cuba estable y más democrática.

 Hombre a la sombra

Hace una semana, y por primera vez en la historia, el líder cubano, Fidel Castro, se vio obligado a delegar sus cargos en el Partido, el Consejo de Estado y las Fuerzas Armadas en su hermano menor, Raúl, ministro de Defensa y segundo hombre de la jerarquía cubana .

Desde entonces, Raúl Castro permanece en la sombra y sin aparecer en público, lo que según los expertos estadounidenses refleja su personalidad y forma de actuar, siempre en un segundo plano.

La cautela del segundo hombre del régimen, siempre eclipsado por su hermano Fidel, encaja bien con su personalidad, nada proclive a alimentar el "mito de figura heroica de la Revolución", ha manifestado Anthony DePalma, periodista del diario "The New York Times".

Sucesión "pacífica"

No obstante, son muchas las voces que consideran todo un ejemplo la sucesión "pacífica" que se está produciendo en Cuba en ausencia del hombre fuerte del Régimen.

Un buen ejemplo de esta posturaes la del presidente de la Casa de América y miembro del Consejo de Estado, Roberto Fernández Retamar, quien ha apostillado que Fidel Castro retornará al gobierno en unos meses y que, entretanto, Cuba vive una sucesión "pacífica", en contra del escenario imaginado por EEUU.

"La idea de la administración de Estados Unidos era que si Fidel no estaba al frente de Cuba, el caos se iba a apoderar de este país, Fidel no está al frente y el caos no se ha apoderado de este país", dijo.

Los Estados Unidos "tenían previsto que no era posible vivir una sucesión pacífica en Cuba (...), ha ocurrido una sucesión pacífica en Cuba y Raúl (Castro) se dirigirá al pueblo de Cuba cuando lo estime necesario", insistió Retamar. 

137 Comentarios
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Dice ser ignacio
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Dice ser ignacio, 07.08.2006 - 17.10h

De "rocambolescas" así está el mundo lleno.

La isla de Granada, Panamá, VietNam, Irak, ...

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Dice ser Carlos
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Dice ser Carlos, 07.08.2006 - 17.15h

Esa palabra para ellos significa $$$$$$$$$$$ si otro mas para la saca.

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Dice ser ...
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Dice ser ..., 07.08.2006 - 17.19h

Ignacio a mi me viene a la mente
Angola, Bolivia, el Congo, Etiopia.....por que sera?????

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Dice ser tierraalavistaaaaaaaaa
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Dice ser tierraalavistaaaaaaaaa, 07.08.2006 - 17.20h

Amigos que puedan leer lo que a continuación expondré. No acostumbro en estos foros a hacer "paste" de ningúna índole, pero en este caso único, voy a hacer la excepción en beneficio de todos quienes intervenimos en ellos, y de nuevo mis excusas, al pedirles que por favor se tomen la molestia de leerlo porque es interesantisimo este planteamiento de un periodista cubano, que vive en otro país suramericano, desde hace por lo menos 35 años.

La interminable muerte de Fidel Castro

Como esas visitas latosas que no terminan de marcharse, Fidel Castro no
acaba de morir. Sigue con un pie en la puerta, pretendiendo impedir que se
la cierren en sus narices. No quiere partir; con razón. Tan pronto lo
entierren, comenzará un lento proceso en el cual la realidad geográfica
vencerá al discurso político; quizá le enciendan velas en un panteón de la
izquierda mundial; pero todos saben lo que pasará en Cuba una vez
desaparecido Castro, lo cual ocurrirá más tarde o más temprano. Quizá hasta
en nombre del socialismo del siglo XXI se abra la economía. Quizá hasta se
imite el estilo del comunismo asiático: capitalismo desenfrenado con un
discurso revolucionario. Nadie sabe con precisión cómo se desarrollará un
proceso inevitable, pero junto al cadáver de Castro se enterrará un proyecto
contra natura.

Inevitablemente, a pesar de la ayuda de Chávez, la realidad, la ubicación
geográfica de Cuba, se impondrá en el futuro; mientras puede, Castro no ha
cedido un centímetro. Los que hoy aparecen en televisión en las calles de La
Habana lamentando su enfermedad aceptarán gustosos librarse de esa
austeridad perpetua del socialismo cubano. Sólo ayudando a desarrollar
rápidamente Cuba, Estados Unidos se librará de una invasión de balseros.

Este excelente alumno de los jesuitas quiere sacarle utilidad a su entierro,
ganar tiempo, alargar su poder, burlarse de los que aguardan la noticia.
Cada vez que se le suponía enfermo, al cabo de unos días reaparecía para
burlarse de la humanidad. Repetía la artimaña, mientras médicos audaces le
diagnosticaban males terminales contando sólo con chismes y la imagen de la
televisión. Lleva años insinuando que padece una grave enfermedad, lo que se
traducía en grandes titulares. Ahora, ¿por última vez? acapara la atención
mundial. Esta vez la curiosidad macabra que genera su muerte se traduce en
titulares de la prensa mundial, hasta en verdaderas cadenas de televisión
reproduciendo los comunicados oficiales sobre su enfermedad. Podrá vivir un
tiempo más, pero en una operación como esa a su edad muere hasta la cuarta
parte de los que entran en el quirófano, y los que sobreviven quedan con los
días contados.

Castro pretende seguir mandando después de muerto. Genio y figura, se aferra
al poder. Olvida que siempre se cumple aque llo del vivo al pollo y el
muerto al hoyo. Quiere dejar todo atado, y bien atado, como Franco, a quien
el rey Juan Carlos le volvió polvo los planes. Pide que nazcan mil flores
para cortarlas de cuajo. Desea imponer su voluntad hasta el último momento,
pero los que lo rodean después del entierro de rigor, de una despedida
patética al máximo líder, se apresurarán en acabar con su legado. Castro se
equivoca, el socialismo cubano no sobrevivirá a su muerte. Por los años
sesenta creyó que convertiría a los Andes en la Sierra Maestra y transformó
las montañas y selvas del continente en un inmenso cementerio de cadáveres
sin sepultura: jóvenes idealistas murieron inútilmente en Tucumán, el
Altiplano, Falcón.

Fidel Castro nunca explicó las razones de una operación suicida como el
asalto al Cuartel Moncada, en la que lanzó a sus compañeros a la muerte
probable y arriesgó su pellejo. Los cubanos aplaudieron, aplaudimos, la
locura de atacar un cuartel militar con rifles de caza. Castro buscaba con
ese aldabonazo en la conciencia de la nación convertirse en líder de la
lucha contra Batis ta, como ocurrió. El ejército batistiano, al asesinar a
decenas de jóvenes indefensos, volvió mártires a los atacantes y a Fidel
Castro figura nacional. Más tarde, instó a repetir la fórmula en América
Latina con la Tricontinental. El Che murió en un esfuerzo inútil, perdieron
la vida miles de jóvenes en una guerra sin futuro, al grito de "Libertad o
muerte". Castro exigió a los revolucionarios imitar su hazaña, sacó las
lecciones equivocadas de la lucha cubana, no supo que los ejércitos
latinoamericanos no eran como el batistiano, ni que Estados Unidos no
actuaría igual que en Cuba, ni que los sectores en el poder en el continente
no estarían dispuesto a todo antes de que los fusilaran. Hoy Chávez
sobrevive porque le vende petróleo a Estados Unidos, exporta un discurso
retórico y su revolución es de comiquitas para el continente.

Hay algo tenebroso en volver la política una exigencia de morir en nombre de
una locura; porque si bien el asalto al Moncada sirvió para llevar a Castro
al poder, se volvió un ejemplo desgraciada y tontamente imitado. El mensaje
de Castro fue afirmar que el deber de todo revolucionario era hacer la
revolución; es decir, que lo matarán en una lucha desigual. Un esquema
fantástico. Millones de latinoamericanos imitaron a la guerrilla cubana.

Castro concluyó su discurso en el juicio por los sucesos del Moncada con su
frase "La historia me absolverá". Convocó a los cubanos al heroísmo sin
esperanzas, obligaba a los que lo escucharon a abandonar cualquier vía
intermedia, pacífica y tolerante para lanzarse al todo o nada de la
revolución, semejante al desafío de Cristo de estar con él o contra él. ¡Con
la historia o contra la historia! ¡Con lo que manda Dios o al infierno! Ya
nadie cree en el socialismo, Castro se convirtió en una curiosidad que
vuelve a la actualidad gracias a la curiosidad morbosa de su posible muerte.
Castro escenifica una terca lucha contra el olvido final.

¿Absolverá la historia a Fidel Castro? No, lo dejará a un lado. Estos 50
años no borraron un hecho: la proximidad de Cuba a Estados Unidos. Al
desaparecer Castro, la lógica política y económica llevará a una
aproximación entre los dos países; igual que España prosperó cuando se
incorporó a Europa o Finlandia reconoció durante muchos años su vínculo con
Rusia. Si Castro hubiera admitido la fatalidad de la geografía habría
perdido el poder, o hubiera buscado el enfrentamiento como la vía para
negociar con Estados Unidos en las mejores condiciones posibles. Castro
sacrificó el país, lanzó a Cuba por un camino sin final.

Cayo Hueso permanecería el próximo millón de años a 90 millas de La Habana.
Contra el destino nadie puede, diría el tango. La geografía será siempre una
ciencia exacta.

Esta explotación de su propia desaparición no servirá más que para retardar
lo inevitable. La historia no marchaba ni marcha en la dirección que pedía
Castro. Ese socialismo no es el final de la historia, sino una anomalía.
Castro encabezó la última revolución en el peor lugar posible.

La beatería de izquierda acepta tranquilamente que Fidel Castro le legue
Cuba a su hermano, en el mejor estilo dinástico. Y del otro lado cuatro
gatos por la calle 8 de Miami gritan de júbilo ante el espectáculo de un
octogenario con una enfermedad terminal. Es una triste derrota y un triste
final para un dictador.

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Dice ser cuidado con el imperio
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Dice ser cuidado con el imperio, 07.08.2006 - 17.20h

Claro que es rocambloesca, como que en cuba no hay petroleo. Aunque en la CIA deben escuchar mucho rock duro, porque los planes de liarla en toda la isla para provocar una intervencion armada americana (con secuestro de aviones incluido) tienen mas de 40 años.

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Dice ser ciudadano
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Dice ser ciudadano, 07.08.2006 - 17.26h

De rocambolesca nada. Ya lo intentarón en los 60 (Desembarco en Bahía Cochinos).

De todas formas,tampoco creo que se atrevieran, despues de como las estan pasando en Irak. Hasta para USA es demasiado tener dos frentes bélicos abiertos.

Dicho esto, simplemente decir, que no me importa lo más minimo lo que suceda después de Castro. Les incumbe a los própios cubanos y, por lo que pude captar cuando estuve unos meses trabajando en Cuba, Hasta a ellos les trae sin cuidado (me refiero a la gente del pueblo. Al stablisment supongo que se daran de navajazos por la sucesión)

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Dice ser con amor al abuelito
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Dice ser con amor al abuelito, 07.08.2006 - 17.27h

Una revolución vale por lo que sea capaz de defenderse...
Si quiere la paz,preparate para la guerra...
Cuba no será un jamón facil de comer y como ya lo dijera Fidel Castro en una ocasión...'El que intente comerse esta mansa oveja se puede envenenar'. EE.UU ha invadido a Cuba en varias ocasiones , desde el Maine en 1898 como excusa 'luego varias en la República Mediatizada de Cuba" y pagó por Bahia de Cochino contra la Revolución Cubana en abril de 1961. El mundo esta lleno de cientos de ejemplo de invasiones de EE.UU. Muy bueno que piensen en no invadir, pero en Cuba no se confiaran ,ya en ocasiones han cambiado los planes, solo la resitencia firme y su preparación militar lo puede hacer cambiar de parecer. Con amor

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Dice ser La derecha es tramposoa y asesina
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Dice ser La derecha es tramposoa y asesina, 07.08.2006 - 17.31h

Los EEUU ya invadieron Cuba cuando echaron a los españoles y pusieron al dictador Batista. Lo intentaron otra vez en Playa Giron en en 1961 pero no lo consiguieron. Pero por invadir no solo lo han intentado con Cuba, ni con Irak, ni Vietnam sino con Honduras, Ecuador, Haiti, Panama, etc... y cuando no invanden alientan insurreciones fomentando el terrorismo o apoyan golpes de Estado como el de Chile con el genocida Pinochet al servicion del imperio yanki o el reciente golpe en Venezuela (también apoyado por el ASESINO de guerra y presidente español Jose Maria Aznar) poniendo al titere Carmona, aunque este solo duro (gracias a una insurreción popular) dos dias en el poder... jejeje

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Dice ser delfos
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Dice ser delfos, 07.08.2006 - 17.36h

Los primeros que abrazarán al sistema capitalista, serán precisamente los líderes comunistas. Al tiempo, que ya veremos a estos revolucionarios con las cuentas bancarias a rebosar de dólares, y creando empresas. Y los beneficios, los repartirán alegremente, como buenos socialistas, jajaja.

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Dice ser ricardo
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Dice ser ricardo, 07.08.2006 - 17.40h

Eduardo Aliberti El periodista piensa, sólo, en esa gente (la mayoría, es probable) que no termina de desentrañar de qué lado ponerse.
Esa gente es la que por un lado simpatiza o se admira con los irrebatibles logros cubanos en la salud, la educación, el hambre cero, indicadores del más alto estándar de vida igualitario de toda América. Y que por otra parte no entiende y se lamenta de las restricciones a la libertad, de la prensa oficial, del partido único, del líder absorbente. Como las conquistas de la revolución no están en duda posible, ni siquiera desde la derecha más recalcitrante, lo criticado por la negativa invita a sumergirse exclusivamente allí para determinar qué tan cierto es eso de las libertades restringidas. O más bien: cuánto de más restringidos están los cubanos que la generalidad de los pueblos del mundo entero. El problema es que eso tampoco conduce a nada porque se transforma en una polémica bizantina, atravesada, gracias a la prédica de los grandes medios de comunicación (el poder, bah), no por cómo están las mayorías, sino por cómo las mayorías se imaginan que están. El emblema insuperable de ese aspecto es la libertad para salir del país. No todos los cubanos pueden hacerlo, es cierto. El “régimen” establece que al cabo de haber solventado todas las necesidades básicas de un ciudadano, éste no debe poder irse cuando mejor le plazca siendo que el Estado invirtió en su formación como se debe. Aun cuando esa decisión parezca entre cuestionable y horrorosa, no resulta invalidada la pregunta de adónde diablos pueden irse, si lo quisieran, las millonarias masas de miserabilizados del mundo. Las chicas o señoras que limpian en nuestras casas, ¿a dónde puede irse? ¿A dónde pueden irse empleados de medio pelo, negreados, jubilados, taxistas, maestros? ¿Cómo es la libertad esa? ¿Y cómo es el pluripartidismo ese en el que con mucha suerte y viento a favor apenas se conoce a los candidatos mostrados por la televisión? Sin embargo: discusión sin destino. El capitalismo trabaja y sigue siendo exitoso gracias a los imaginarios que construye. Es entonces inevitable que Cuba sea juzgada como la justicia social sin libertad, y todas los demás como sociedades con injusticias pero enteramente libres. Artículo tercero, de forma. Proclámese y archívese. No entremos en ésa, dicen estas líneas acerca de sí mismas.Preguntémonos, sí, qué es lo que tanto molesta de esa isla que no molesta de los chinos, y que no molestó ni molestará de cuanta dictadura hubo y vaya a haber mientras satisfaga los grandes negocios de los bloques de poder. ¿Qué es lo que en verdad no se soporta de Cuba? ¿Que la oposición sólo pueda darse dentro de su sistema, dicho desde una Casa Blanca cuyo jefe sostiene que se está “con ellos o contra ellos” y en nombre de lo cual han desatado masacres e intervenciones de escala planetaria? ¿Que no haya democracia, visto desde regímenes donde sólo los ricos y los aparatos partidarios conservadores pueden tener chances electorales? ¿Que no haya prensa “libre”, denunciado por los monopolios y oligopolios de prensa donde el único culto que rige es la razón del interés comercial? ¿Eso es lo que molesta de Cuba? ¿Eso es lo que verdaderamente nos debe importar de Cuba? ¿Se está hablando de Cuba hasta por los codos porque podría estar muriendo su “dictador” y renaciendo la libertad o porque hay el regocijo de que la libertad pueda volver a transformarla en el prostíbulo de los yanquis? Tengamos honor intelectual. No puede caerse así como así en la banalidad de decir que lo insoportable de Cuba es su falta de libertad. A los tilingos que piensan sin más de ese modo les cabe la inmortal frase de Anatole France: “Todos los pobres tienen la libertad de morirse de hambre bajo los puentes de París”. Lo insoportable de Cuba es que ha demostrado que se puede otra cosa. Que se puede resistir, y en soledad, al imperio más formidable de la historia. Que hay una vida con dificultades inmensas pero en la que todos los habitantes tienen garantizado el alimento, el estudio, la medicina, la universidad. Y lo peor, lo más intolerable, es que esa subsistencia, objetivamente heroica, se convirtió en, y continúa siendo, un faro para los luchadores sociales de todo el mundo; y en particular para el movimientismo y las utopías del patio de atrás. Allí donde haya el escándalo de un desnutrido, de un analfabeto, de enfermedades de la miseria, de una diferencia de clases insultante, de escuelas y hospitales que se caen a pedazos, de cifras espantosas de mortalidad infantil, de viejos abandonados, de pibes enloquecidos por la droga, allí se eleva contra las castas del privilegio el fantasma de Cuba. Y el riesgo es que siga elevándose, hasta que no quede nadie, ni un solo imbécil, que mientras lleva una vida de mierda cuestiona que en Cuba no hay democracia.
De que los cubanos puedan resistir depende que no desaparezca una de las experiencias de liberación más concretas y fascinantes de la historia americana. Si los yanquis vuelven a desembarcar allí, cada oprimido de este mundo habrá de quedarse sin el más real de sus faros. Eso es grave, por mucho que a poco de andar quedara demostrado lo terrible de la recolonización.
Y por eso, esa cosa de Cuba es cosa nuestra.

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