Al menos 21 veintiún civiles, incluidos varios niños, resultaron muertos el jueves, y otros 13 heridos, en lo que parece haber sido un ataque suicida en el sur de Afganistán, confirmaron fuentes oficiales.
El supuesto ataque tuvo lugar sobre las 14.00 horas (09.30 GMT) en el distrito de Panjwai, en el este de Kandahar, informó a Efe el portavoz del Gobierno de esa provincia, Daud Ahmadi.
Las primeras informaciones indican que, al parecer, un kamikaze hizo explotar su vehículo en un mercado abarrotado de gente.
Ningún grupo se ha atribuido la explosión, que destruyó nueve tiendas del mercado y causó graves daños materiales.
Ahmadi afirmó que el supuesto objetivo parecía ser la población, ya que en el lugar de los hechos no había puestos de control del Ejército ni de las fuerzas internacionales que intentan garantizar la seguridad en el país.
Tres soldados canadienses mueren
En la misma zona de Kandahar, el Ministerio de Defensa de Canadá confirmó la muerte de tres soldados canadienses en un ataque contra un vehículo de la OTAN.
Los tres soldados murieron en un ataque con granadas antitanque en el que resultaron heridos otros tres militares -cuya nacionalidad no se ha revelado- en los alrededores de Kandahar.
La muerte de los tres soldados se produjo horas después de que el cabo Christopher Jonathan Reid muriese cuando el blindado ligero LAV III en el que viajaba fue atacado con una bomba oculta en una carretera a unos 30 kilómetros al oeste de la ciudad de Kandahar.
Una veintena de soldados canadienses han muerto en Afganistán desde que en 2002 Ottawa envió su primer contingente militar al país asiático.
Canadá cuenta con unos 2.300 soldados en su inmensa mayoría en la provincia de Kandahar, la antigua base de los talibanes, y donde en los últimos meses se concentran los ataques contra fuerzas militares occidentales.
El primer ministro canadiense, Stephen Harper, confirmó que las fuerzas canadienses "sufrieron hoy numerosas bajas" y reafirmó que su Gobierno mantendrá la misión militar en Afganistán a pesar del creciente número de víctimas y la oposición del público canadiense.
Ataque a las fuerzas de la ONU
La semana pasada, dos soldados de la coalición militar liderada por EEUU en Afganistán resultaron heridos de gravedad en un ataque suicida en Kandahar, que dejó su vehículo completamente destruido.
Asimismo, el pasado día 22, dos soldados canadienses y seis civiles afganos murieron en otras dos acciones kamikazes en la misma provincia.
De confirmarse que la explosión de hoy fue consecuencia de un atentado suicida, sería uno de los más graves de los últimos años en el país, en cuya zona sur asumió recientemente la tarea de erradicar la violencia la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF), con mandato de la Alianza Atlántica.
La violencia se ha incrementado en el sur de Afganistán desde el lanzamiento, el pasado mayo, de una operación que llevan a cabo la coalición militar liderada por EEUU y el Ejército Nacional Afgano y que tiene como objetivo ampliar el dominio de Kabul a esa región y facilitar la gobernabilidad y reconstrucción de la zona.
Según fuentes militares, más de ochocientos insurgentes talibanes han muerto desde el comienzo de la ofensiva en cuatro provincias del sur: Kandahar, Zabul, Uruzgan y Helmand, que forman la región más violenta del país.


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