Los ataques aéreos israelíes, que apoyaron la ofensiva de comandos en helicópteros en el bastión de Hezbolá en Baalbek, en el noreste de Líbano, mataron a 19 personas, incluyendo cuatro niños.
Fuentes israelíes dijeron que en la actualidad 10.000 soldados combaten a Hezbolá en el sur de Líbano. Las fuerzas de Naciones Unidas en la zona informaron de intensos combates.
En Jerusalén, el primer ministro Ehud Olmert dijo a Reuters que Israel seguiría combatiendo hasta que una fuerza internacional llegue al sur de Líbano.
Olmert pidió una fuerza internacional de combate que aplique la resolución de la ONU que exige a Hezbolá el desarme, y añadió que Israel había destruido ya buena parte del potencial militar del grupo.
Poco después de estas declaraciones, uno de los al menos 206 cohetes lanzados por Hezbolá cayeron en Cisjordania, un alcance nunca logrado en las últimas tres semanas.
Tanto Israel como Hezbolá dijeron que se trataba del mayor número de cohetes contra Israel en un día desde el comienzo de la guerra. La ofensiva, que mató a una persona cerca de la localidad de Nahariya, se produjo tras dos días de relativa calma de tales ataques.
Olmert dijo que la ofensiva de Israel ya había 'destruido totalmente' la infraestructura del grupo.
Cuando se le preguntó por la fecha en que podría acordarse un alto el fuego, el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, dijo: 'Creo que es seguro decir que será cuestión de días'.
SOLUCIÓN EN DOS FASES
Diplomáticos y responsables de la ONU dijeron que Estados Unidos, Francia y Reino Unido esperan que en una semana exista una resolución del Consejo de Seguridad que exija una tregua y quizás lleve a una fuerza de paz a Líbano hasta que se forme un contingente más robusto.
Una vez que concluyen los combates, comenzarían en las Naciones Unidas negociaciones sobre una segunda resolución destinada a lograr un alto el fuego permanente que todas las partes acepten.
Al menos 750.000 libaneses, casi un tercio de la población, han huido de sus hogares.
'¿Cuánto más viviré? Si voy a morir, prefiero hacerlo bajo los escombros de mi casa', dijo Hasan Jalif, de 80 años, desde su casa de Habush, cerca de Nabatiyeh, a Reuters.
Al menos 643 personas en Líbano y 55 israelíes han muerto en el conflicto, que se encuentra ahora en su cuarta semana. El Ministerio de Sanidad libanés cifró en 762 los fallecidos, incluidos los cuerpos no recuperados.
El bombardeo israelí ha devastado muchos pueblos del sur y causado daños por 2.000 millones de dólares en infraestructuras en todo el país.
Varios convoys de la ONU y la Cruz Roja con alimentos y ayuda médica se dirigieron hacia las zonas más afectadas.
/Por Alistair Lyon/


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