En un acto en la principal plaza pública de la capital después de una multitudinaria y colorida marcha de protesta, López Obrador dijo que él mismo se quedará viviendo en la plaza, el Zócalo.
'Les propongo que aquí nos quedemos, que permanezcamos aquí día y noche hasta que se cuenten los votos y tengamos un presidente electo con la legalidad mínima que nos merecemos los mexicanos', dijo López Obrador.
La medida anunciada fue parte de su cruzada por desafiar los resultados de las elecciones del 2 de julio, en la que perdió por 0,58 puntos porcentuales frente a su rival oficialista y conservador, Felipe Calderón.
El izquierdista ha impugnado los resultados y encabeza una 'resistencia civil pacífica' que ha dejado a México sumido en la incertidumbre política mientras un tribunal electoral resuelve las denuncias de López Obrador. El tribunal tiene a más tardar hasta el 6 de septiembre para declarar un presidente electo.
Los 47 campamentos que propuso López Obrador irán desde el Zócalo hasta el corazón financiero de la ciudad en el barrio de Lomas de Chapultepec, pasando por las puertas de la Bolsa Mexicana de Valores.
La protesta promete causar un caos de tráfico en la ya habitualmente congestionada Ciudad de México.
El candidato izquierdista dijo que se estudian más medidas de resistencia civil que serán anunciadas a su debido momento.
Según la policía de la capital -donde gobierna la izquierda- alrededor de 1,2 millones de personas participaron en la marcha del domingo, la tercera que encabeza el izquierdista en tres semanas, aunque las cifras de esta fuerza suelen ser exageradas.
'EL PUEBLO SE LEVANTA'
En la marcha participaron miles de personas -desde familias hasta ancianos- con banderas y camisetas con el color amarillo del PRD y con pancartas que decían 'López Obrador aguanta, el pueblo se levanta' y 'No al fraude'.
'Las elecciones fueron una porquería', dijo María Teresa Priego, una empleada del gobierno de la Ciudad de México, de 57 años, que nació en el mismo estado del candidato, Tabasco.
López Obrador impugnó más de la mitad de las 130.000 casillas, acusó penalmente a los consejeros electorales que supervisaron los comicios y dijo que sólo aceptará los resultados si se cumple con su reclamación.
El conflicto político provocó una crisis en la inmadura democracia mexicana, que hasta el año 2000 vivió bajo siete décadas de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) hasta la victoria del actual mandatario Vicente Fox, del Partido Acción Nacional (PAN).
El tribunal electoral ahora tiene hasta el 31 de agosto para decidir si da curso a la reclamación de López Obrador o declara presidente electo a Calderón; puede también ordenar un recuento parcial en algunas casillas, una opción que el PRD ha dicho que no apoya. Y también puede ordenar el recuento total de votos.
/Por Miguel Ángel Gutiérrez y Luis Rojas Mena/. *.


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