Rice, que volvió a la región el sábado en un nuevo intento por reconciliar a las partes en guerra, dijo que estaba 'profundamente entristecida' por el ataque israelí de la localidad de Qana, en el sur de Líbano, en el que según la policía murieron 54 civiles, 37 de ellos niños.
'Como consecuencia de la tragedia a la que el pueblo y el Gobierno de Líbano se están enfrentando hoy, he decidido posponer mis discusiones en Beirut. En cualquier caso, mi trabajo está aquí hoy', dijo Rice a periodistas, añadiendo que había cancelado el viaje y no al revés.
La jefa de la diplomacia estadounidense hizo estas declaraciones después de que el primer ministro libanés, Fouad Siniora, dijera, tras el último bombardeo israelí, que no podía mantener ninguna conversación para resolver la crisis antes de un inmediato alto el fuego.
'En esta triste mañana, no hay lugar para ninguna discusión que no sea un alto el fuego inmediato e incondicional así como una investigación internacional sobre las masacres israelíes en Líbano', dijo Siniora en una rueda de prensa en Beirut.
Cientos de manifestantes que gritaban 'Muerte a Israel, Muerte a América' irrumpieron en la sede de la ONU en Beirut tras el ataque individual más sangriento de la guerra.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, dijo que no tenía prisa en decretar un alto el fuego antes de que Israel hubiera 'alcanzado los principales objetivos' fijados por el estado judío.
TRABAJAR POR UNA TREGUA
Rice no llegó a pedir un alto el fuego inmediato, pero dijo que trabajaría intensamente para tratar de poner fin a las hostilidades entre Hezbolá y las fuerzas israelíes que han matado a más de 500 libaneses y 51 israelíes.
'Creo que es el momento de alcanzar un alto el fuego. Realmente tenemos que intentar poner uno en vigor', dijo Rice.
Estados Unidos ha sido acusado de tomar partido por los israelíes al no pedir un alto el fuego inmediato, pero Rice dijo que había presionado para que se tuviera un 'extraordinario cuidado' para evitar víctimas civiles.
Rice rechazó con firmeza cualquier sugerencia de que Estados Unidos era en cierto modo responsable de la violencia y dijo que había trabajado muy duramente para afrontar la actual crisis y encontrar una forma para abordar la crisis humana.
'Estoy aquí en unas circunstancias bastante difíciles y peligrosas porque realmente creo que es mejor intentar abordar estos problemas cara a cara con las partes', declaró.
Sin embargo, repitió que un alto el fuego no podía significar un regreso a la posición de antes de la guerra de 19 días, que fue desencadenada por el secuestro por Hezbolá de dos soldados israelíes el 12 de julio.
Tanto Israel como Estados Unidos han dicho que quieren garantizar que Hezbolá no pueda llevar a cabo nuevos ataques y sea desarmado bajo una resolución de la ONU.
/Por Sue Pleming/


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