El Gobierno del presidente argentino, Néstor Kirchner, se opone a la construcción de dos plantas de pasta de celulosa sobre la margen de un río fronterizo por la posible contaminación que generarían las nuevas empresas, y ha llevado su reclamación a los tribunales internacionales.
La segunda planta la construye la empresa finlandesa Botnia.
El diario argentino La Nación dijo que la compañía española evalúa cancelar el proyecto porque quieren evitar mantener un conflicto con Argentina, que también ha pedido al Banco Mundial que suspenda la financiación para las empresas hasta que se evalúe el impacto ambiental de las obras.
Las versiones de la suspensión de las obras, o de una reubicación de la planta para alejarla de la que construye Botnia y evitar el impacto conjunto, ya han sido mencionadas en varias oportunidades también por la prensa uruguaya, pero la empresa siempre ha dicho que el proyecto continuaba adelante.
La construcción se encuentra en una fase inicial, y según la prensa uruguaya, está frenada hasta fin de año, cuando se definirían los créditos internacionales,
Uruguay sostiene que la tecnología que usarán las plantas de Botnia y Ence, con una inversión conjunta de 1.700 millones de dólares (unos 1.340 millones de euros), la mayor en la historia del país, no afectará al medio ambiente.
El conflicto ha tensado las relaciones entre los dos países, y mientras Argentina ha demandado a Uruguay en La Haya por la violación de un tratado bilateral que obligaba a consultar antes de iniciar cualquier obra que afecte el cauce del río, el Gobierno de Tabaré Vázquez ha reclamado ante el Mercosur por los daños sufridos con los cortes de carretera.
Montevideo afirma que los cortes de los pasos fronterizos que realizaron en el verano los habitantes de Gualeguaychú, en la margen argentina del río Uruguay, generaron un perjuicio económico de 400 millones de dólares, y presentó un reclamo ante las autoridades del Mercosur, que forma junto con Argentina, Paraguay, Brasil y Venezuela.
Uruguay asegura que las plantas contarán con la mejor tecnología existente y ofreció a Argentina una supervisión conjunta una vez que comiencen a funcionar, para supervisar su impacto ambiental.
Tabaré Vázquez dijo recientemente que las plantas serían cerradas si llegaran a contaminar.*.


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