El letrado aún no ha anunciado la cantidad de la demanda, pero afirmó que será 'multimillonaria'.
El Tribunal Supremo español absolvió el lunes por falta de pruebas a Hamed, condenado por la Audiencia Nacional a seis años por pertenencia a Al Qaeda, y ordenó su inmediata puesta en libertad.
Hamed, ceutí de 31 años, pasó casi dos años en la prisión de Guantánamo, en la base militar que tiene Estados Unidos en Cuba. En febrero de 2004, EEUU lo entregó a España.
García Montes comparará ahora las cantidades que se piden en el derecho estadounidense con las que se reclaman en España para tener una idea más exacta de cuánto pedir.
'Si por un divorcio piden 3.000 millones ¿cuánto podremos pedir por la violación continua de los derechos humanos?', afirmó García Montes durante una rueda de prensa ofrecida junto a Hamed el martes en Ceuta.
García Montes fundamentará esa demanda multimillonaria en el estrés postraumático y dolencias 'irreversibles' que afirma que aún sufre su defendido, y que serán acreditados por prestigiosos psicólogos y psiquiatras.
El abogado detalló los problemas para conciliar el sueño de Hamed, que aún hoy sufre, más de dos años después de llegar de Guantánamo, que no ha dudado en calificar en reiteradas ocasiones como 'campo de concentración'.
VIVIR EN UNA JAULA
Durante su intervención en la rueda de prensa, Hamed se quedó sin voz cuando relataba las torturas a las que fue sometido en el segundo campo en el que estuvo recluido en Guantánamo.
'Era más duro, tenía más seguridad. Las verjas eran más tupidas, no se podía hablar con nadie. Aquí perdí la vista. Sólo nos dejaban salir de la jaula una vez a la semana 15 minutos para ducharnos y pisar el patio. Perdí la vista porque no podía mirar lejos', explicó.
Mientras permanecía en esta celda fue interrogado por militares acompañados de los servicios de inteligencia.
'Te dejaban solo seis o siete horas en un cuarto sin ventana ni nada antes del interrogatorio. Después llegaban y lo primero que te decían es que no ibas a volver a ver ni a tu familia y que no ibas a salir de allí nunca', relató.
'Hmido' había sido detenido en Pakistán, a donde había ido a estudiar el Corán, el libro sagrado de los musulmanes.
Permaneció en una prisión paquistaní 'hasta que vinieron los americanos y la inteligencia. Lo primero que te dicen es que si conoces a (Osama) Bin Laden'. Después fue trasladado a un campo militar en Kandahar, hasta que un día les vistieron de naranja y les trasladaron en un avión hasta Guantánamo. Relata cómo pasó 24 horas en un avión con una manzana y un sándwich de crema de cacahuete y recibiendo palizas. Con casco y con mascarillas de oxígeno.
Posteriormente, el hogar de Hamed pasó a ser una jaula de dos metros por uno, como las de los 'animales'. 'La jaula no tenía techo y todo el día daba el sol, temperaturas de 45 grados con la humedad del Caribe cubano sin una sombra'.
'Casi no salíamos de la jaula. Nos dieron dos cubos, uno para el agua y otro para las necesidades. Una esterilla para dormir, una manta que no usábamos, una sábana y dos toallas', explicó.
Hamed manifestó sentirse 'contento de estar de nuevo con mi familia y de que se haya hecho justicia'. Ahora aspira a 'vivir una vida normal como todos los demás, buscar un trabajo y trabajar', posiblemente de 'camionero', afirmó.


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