«Los médicos decidieron la amputación de mi pierna y cambió totalmente mi vida», recuerda este peruano que desde abril pasado vive en Bilbao. Lo que más le dolió y le sigue doliendo es la reacción de la sociedad. Empezó a escuchar a su alrededor «inválido», «minusválido», «pobrecito»... «Te hacen sentir que no eres nadie», lamenta.
Desde pequeño, soñaba con ser un deportista de élite. Jugaba al fútbol y, en cuanto pudo, se puso a trabajar para comprarse una bicicleta, como aquella que montaba cuando lo atropellaron. «El accidente me rompió la vida, pero no me quitó mi sueño de ser deportista profesional».
Su increíble afán de superación lo llevó a recorrer en tres desafíos los 2.272 kilómetros de litoral peruano subido a una bicicleta o a pedalear durante 25 días por Perú, Ecuador y Colombia. Volvió con una pierna especial para montar en bicicleta y con otra para andar, financiadas por una empresa.
‘Discapacidad no es incapacidad’ es el mensaje que ha transmitido en todas sus hazañas deportivas, que lo llevaron, además, a ser nominado en 2005 al premio Príncipe de Asturias, junto con el piloto Fernando Alonso, quien se llevó el galardón.
En Perú se le acabaron las oportunidades de seguir su carrera «porque no hay recursos económicos», explica. Con la ayuda de Txema Alonso, de la Fundación Saiatu, ha corrido la Bira Paralímpica de Vizcaya. Ahora espera conseguir el permiso de residencia y apoyo para cumplir su sueño de ir a las Paralimpiadas de 2008.


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