Con el desarrollo de las nuevas tecnologías y la creciente facilidad para comunicarse e intercambiar datos con otras personas, cada día es más frecuente toparse con casos de información o incluso fotografías personales que se hacen públicas en contra de la voluntad de su autor o de su protagonista. La popularización del sexting, la moda de fotografiarse en actitud provocativa y enviar las imágenes a través del teléfono móvil, ha hecho aún más frecuente estas situaciones. Ni siquiera celebridades como Scarlett Johansson se han librado de disgustos de este tipo.
SnapChat no garantiza totalmente que la foto no haya podido ser guardada por el receptorEsta situación ha logrado que se popularice una aplicación para iOS que permite enviar imágenes con fecha de caducidad. La 'app' SnapChat da al usuario la opción de establecer un tiempo de vida limitado para las fotos que va de 1 a 10 segundos. Cuando se cumple el plazo establecido, la fotografía se autoelimina.
Si bien la aplicación no permite realizar capturas de pantalla y hace complicado que el receptor guarde la fotografía en su dispositivo, los responsables de SnapChat no garantizan al cien por cien que la foto no haya podido ser "atrapada" por el receptor del mensaje. Además, también existe la posibilidad de realizar una fotografía de la imagen usando otro dispositivo.
Con objetivos y funciones similares se creó también TigerText, pensado para controlar los textos enviados, a los que se puede poner una fecha de desaparición o incluso eliminarlo de forma remota cuando se desee.


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