Una ballena bebé quedó varada el lunes en una playa al este de Australia.
El animal, que medía tres metros y medio, había perdido a su madre.
Las autoridades australianas enviaron a un helicóptero para tratar de localizar a la progenitora, pero no hallaron nada.
"Sin su madre no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir", declaró el responsable del centro Sea World de Australia, David Blyde.
Los veterinarios decidieron sacrtificar al animal con una inyección letal: una elevada dosis de anestesia.
"Si la hubiésemos devuelto al agua podría haber muerto de hambre", dijo Blyde.


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