Al menos había cuatro extranjeros entre los fallecidos, uno de ellos ciudadano holandés, según declaró la dirigente del departamento de Salud, Yuyun Ruhiyat. Aún se desconoce la nacionalidad de los otros tres.
Un total 54.000 personas han tenido que huir de sus casas y estaban desplazadas, dijeron las autoridades.
La zona no había recibido ninguna alerta previa a la llegada de las olas, que golpearon la costa el lunes por la tarde, pese a los esfuerzos para establecer sistemas de alerta temprana tras el tsunami que azotó el océano Índico en diciembre de 2004 en el que murieron o desaparecieron 230.000 personas, 170.000 de ellas en Indonesia.
Sin embargo, muchos habitantes y turistas reconocieron las señales y huyeron hacia terrenos más elevados cuando el mar retrocedió antes de que las olas gigantes se estrellaran contra la costa.
'Vi esta enorme nube de agua negra de mar viniendo hacia mí, así que cogí mi bolsa y empecé a correr (...) y luego el mar me atrapó y me tiró hacia abajo, y estaba pensando que esto era el fin, que me hundía', dijo un turista belga en la popular playa de Pangandaran a Reuters Televisión.
Las olas arrojaron coches, motos y botes contra los hoteles y las fachadas, aplastaron casas y restaurantes e inundaron plantaciones de arroz hasta a 500 metros del mar y a lo largo de la costa densamente poblada del sur de Java.
El vicepresidente del país, Jusuf Kalla, dijo que el balance de muertos llega a 341 y que otras 229 personas están desparecidas. Una responsable del departamento de Sanidad de la región de Ciamis indicó que uno de los muertos extranjeros es un holandés, sin dar más datos de los otros tres.
Los soldados intentaban rescatar los cadáveres atrapados bajo los escombros. La cadena Metro TV informó de que varios cuerpos fueron encontrados sobre los árboles en Pangandaran, cerca de Ciamis, a 270 kilómetros al sur de la capital indonesia, Yakarta, y un lugar popular entre los surfistas.
SIN SISTEMA DE ALERTA
En Pangandaran, los supervivientes recorrían las filas de cadáveres cubiertos con sábanas amarillas en un hospital intentando encontrar a sus familiares. Un hombre se derrumbó al ver el cadáver de una niña, con su cuerpo cubierto de barro.
En las colinas, algunos desalojados utilizaban colchonetas o plásticos para construirse refugios temporales. Las agencias de ayuda todavía no han cubierto la zona de Pangandaran, aunque están empezando a llegar algunos camiones.
La Inspección Geológica Estadounidense clasificó el terremoto como de 7,7 grados, con su epicentro a 180 kilómetros del punto más golpeado en el sur de Java.
El Centro de Advertencias de Tsunamis del Pacífico dijo que no iba a desatar 'una amenaza extendida de tsunamis destructivos' pero sí que podía causar algunos maremotos locales.
La zona no cuenta todavía con un sistema de advertencia de tsunamis, aunque se suponía que iba a haber uno funcionando tras el de 2004, el peor del que se tienen registros.
El vicepresidente Kallas declaró a los periodistas que el Gobierno construirá un sistema de alerta previa en Java y otras zonas en tres años.
/Por Heru Asprihanto/


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