Las polémicas del papado: ¿Serán más flexibles ahora?

Las polémicas del papado: ¿Serán más flexibles ahora?

La posición de la Iglesia Católica frente a temas de rabiosa actualidad como el divorcio, la eutanasia, la homosexualidad, el control de natalidad, el uso del preservativo, el sexo antes del matrimonio o el papel de la mujer en la sociedad han sido objeto de gran polémica.
HOMOSEXUALIDAD

Un colectivo que está en guerra con la gran institución católica son los homosexuales. La Iglesia se apoya en las Sagradas Escrituras para calificar esta opción sexual dentro de las consideradas “depravaciones graves” y afirmar que los actos homosexuales son desordenados y van contra la Ley natural.


La iglesia considera depravados a los que tienen prácticas homosexuales

La Iglesia justifica así en el capítulo 2357 de la tercera parte de su Catecismo su desaprobación hacia este tipo de relaciones. En el siguiente, el 2358, llama a la sociedad a que trate a estos seres humanos con respeto y no los sometan a vejaciones de ningún tipo y, por último, en el apartado 2359 recomienda la castidad y la oración, como virtudes del autodominio, para los homosexuales.

USO DEL PRESERVATIVO

Con respecto a uso del preservativo la Encíclica Humanae vitae 25-julio-1968 es muy clara afirmando que “Podría también temerse que el hombre, habituándose al uso de las prácticas anticonceptivas, acabase por perder el respeto a la mujer y, sin preocuparse más de su equilibrio físico y psicológico, llegase a considerarla como simple instrumento de goce egoístico y no como a compañera, respetada y amada. “

La OMS recomienda el condón como el método más eficaz para prevenir el SIDA.

Pero el preservativo no es sólo un método anticonceptivo, también es reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el método más eficaz para prevenir las enfermedades de transmisión sexual, sobre todo el sida, una enfermedad que está considerada epidemia en muchos países del mundo, y que sólo puede prevenirse a través del uso del condón o de la abstinencia sexual absoluta. La OMS ofrece datos de algunos países africanos que han incorporado este método para reducir los casos de sida, esta organización ha afirmado que “En una comunidad minera sudafricana, las intervenciones dirigidas a los grupos de mayor riesgo incrementaron el uso del preservativo y redujeron mucho las tasas de infecciones de transmisión sexual en la comunidad, sobre todo las más relacionadas con el VIH “.


A esto la iglesia ha dado una contestación contundente a través del Cardenal Alfonso López Trujillo que dice literalmente: “La Iglesia católica ha criticado repetidamente los programas de promoción de preservativos como una prevención total, efectiva y suficiente del SIDA. […] La Conferencia Episcopal de Obispos Católicos de Sudáfrica, Botswana y Swazilandia afirma categóricamente que “respecto a la difusión y promoción indiscriminada de preservativos como un arma, inmoral y equivocada, en la batalla contra el VIH/SIDA: - El uso de preservativos es contrario a la dignidad humana”.

MUJER

La visión de Juan Pablo II sobre la mujer y de su misión en el mundo la deja clara en la carta que el Papa dirigió a las mujeres en 1995 y afirmaba: “Normalmente el progreso se valora según categorías científicas y técnicas, y también desde este punto de vista no falta la aportación de la mujer. Sin embargo, no es ésta la única dimensión del progreso, es más, ni siquiera es la principal. Más importante es la dimensión ética y social, que afecta a las relaciones humanas y a los valores del espíritu: en esta dimensión, desarrollada a menudo sin clamor, a partir de las relaciones cotidianas entre las personas, especialmente dentro de la familia, la sociedad es en gran parte deudora precisamente al « genio de la mujer »”.

La mujer: madre y esposa

Pero difirentes instituciones que tienen como objeto velar por el bienestar de la mujer y asegurar sus derechos parece que no están del todo de acuerdo con estas afirmaciones del pontífice. Por ejemplo, El Instituto de la Mujer afirma que “La tasa de paro femenina es considerablemente mayor que la masculina. Además, las mujeres siguen accediendo al empleo, en mucha mayor medida que los hombres, a través de contratos a tiempo parcial y en actividades de baja cualificación".
Y también recuerda que "esta incorporación de las mujeres a la vida laboral ha de llevar aparejado, necesariamente, un cambio en el sistema de valores tradicional. La conciliación entre la vida laboral y familiar y el reparto justo y equitativo de las tareas domésticas entre ambos miembros de la pareja son dos cuestiones básicas que, a pesar de la resistencia y de la inercia de amplios sectores, ha de introducirse indeleblemente en la estructura social".

EUTANASIA

Contundencia y rotundidad en la postura de la Iglesia y, concretamente, de Juan Pablo II, que calificó a esta práctica como “una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana”.

Juan Pablo II calificó la eutanasia como una grave violación de la Ley de Dios.

Precisamente fruto de esta contundencia se producen choques, no sólo con los propios enfermos, también con los profesionales de la sanidad. Enfrentamientos que también se producen entre éstos, ya que no todos los enfermos y los médicos están a favor de la eutanasia.

La Dra. Paulina Taboada, especialista en medicina paliativa, refiriéndose al “Principio de inviolabilidad de la vida humana” dice lo siguiente: La vida no es un bien extrínseco a la persona humana, sino un valor fundamental del que derivan los derechos humanos. El deber de respetar y promover la vida es, por tanto, el primer imperativo ético del hombre para consigo mismo y para con los demás.
La vida corporal es condición necesaria para el ejercicio de cualquier otro derecho. En el debate bioético contemporáneo sobre el final de la vida humana, se suele afirmar que nadie tiene derecho a imponer la obligación de seguir viviendo a una persona que, en razón de un sufrimiento extremo, ya no lo desea. Basándose en una peculiar concepción del respeto a la libertad individual (autonomía) del paciente, se propone entender el “derecho a una muerte digna” como el derecho a disponer de la propia vida mediante la eutanasia o el suicidio médicamente asistido.
De acuerdo con esta línea de pensamiento, en situaciones verdaderamente extremas, la eutanasia y la asistencia al suicidio representarían actos de compasión (beneficencia); negarse a su realización podría suponer una forma de maleficiencia.

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