Los líderes del Grupo de los Ocho, reunidos en un palacio de la era zarista en las afueras de San Petersburgo, trabajaban en una declaración común sobre el empeoramiento de la situación en Oriente Medio donde Israel está bombardeando Líbano para castigar a la guerrilla Hezbolá por los ataques tranfronterizos.
Aunque todos los líderes del G-8 han condenado la acción de Hezbolá, Francia ha dicho que la repuesta militar del estado judío es excesiva y el ruso Vladimir Putin dijo que Israel parecía estar 'persiguiendo otros objetivos más amplios'.
'(Los altos negociadores nacionales) aún trabajan en un comunicado conjunto (sobre Oriente Medio). No sabemos cuando saldrá', dijo una fuente diplomática francesa.
Dan Bartlett, un destacado asesor de Bush, dijo que los líderes del G-8 abordarían formalmente la crisis en su sesión vespertina. Una posición consensuada podría obtenerse a lo largo del día o el lunes, agregó.
Previamente, Bush repitió el apoyo de Estados Unidos al derecho a la autodefensa de Israel y de nuevo se negó a pedir a Israel que detenga su ofensiva.
'Nuestro mensaje a Israel es que se defienda pero que sea consciente de las consecuencias, así que pedimos moderación', dijo tras reunirse con el primer ministro británico, Tony Blair.
Bush no respaldó el llamamiento libanés a una tregua inmediata.
Estados Unidos bloqueó previamente cualquier iniciativa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para solicitar un alto el fuego, diciendo que el foco de la diplomacia debería estar en la cumbre de San Petersbugo.
El presidente francés, Jacques Chirac, pidió 'muestras de moderación' a todas las partes implicadas en el conflicto de Oriente Medio. Blair dijo que las formas de encontrar la calma en la región es bloquear las razones que existen detrás del conflicto, culpando a Hezbolá y sus aliados: Siria e Irán.
Pero podrían emerger divisiones entre los líderes del G-8 por el punto de vista de algunos, como Francia y la Unión Europea, de que la acción israelí ha sido desproporcionada.
El domingo se incrementaba la violencia. Hezbolá lanzó cohetes a la ciudad israelí de Haifa matando a ocho personas, lo que obligó al primer ministro israelí, Ehud Olmert, a advertir a Líbano de 'consecuencias de largo alcance'.
La crisis en Oriente Medio se hizo paso para situarse en el primer punto de la agenda de la cumbre mientras los líderes dedicaron la primera sesión a discutir asuntos ya programados como seguridad energética, lucha contra enfermedades infecciosas o educación.
/Por Steve Holland y David Clarke/


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