Aparte de la agenda formal del encuentro, de bajo perfil, fuentes diplomáticas dicen que los líderes abordarán medidas para frenar los programas nucleares de Irán y Corea del Norte, mientras que los negociadores rusos y estadounidenses discutirán un acuerdo comercial para que firmen los presidentes de ambos países.
Rusia quiere que las potencias analicen la escalada del conflicto en Oriente Medio y el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, dijo que los anfitriones estaban preparando propuestas destinadas a poner fin al brote de violencia.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y otros líderes se reunirán en el Palacio de Constantino, un edificio lujosamente restaurado por iniciativa de Putin en su ciudad natal.
El grandioso recinto refleja cómo Rusia ha reclamado su estatus de potencia mundial, un proceso que llega a su máxima expresión al convertirse en sede de la cita del G-8.
Sin embargo, activistas políticos dicen que las autoridades han recurrido a detenciones y a la intimidación para silenciarlos durante la cumbre, lo que según los críticos es reflejo una cultura de férreo control político que convierte a Rusia en un elemento extraño del G-8.
No se espera que el comunicado final de la cumbre haga mención a la democracia. Los líderes utilizarán en su lugar las reuniones bilaterales con Putin para abordar las preocupaciones de que el presidente ruso esté concentrando demasiado poder mientras oprime a la oposición y los grupos de presión.
'Nuestra labor es continuar recordando a Rusia que si quiere buenas relaciones deberá compartir valores comunes con nosotros', dijo Bush en una rueda de prensa conjunta con la canciller alemana, Angela Merkel.
Bush llegará a la antigua capital imperial rusa el viernes desde Alemania. El presidente estadounidense ha dicho que espera conversaciones 'francas' con Putin, pero también que no dará lecciones al líder del Kremlin y que lleva consigo dos acuerdos para endulzar la píldora a Rusia.
Si se logra un acuerdo a tiempo, Bush y Putin firmarían un pacto comercial que allanaría la posibilidad de que Rusia entre a la Organización Mundial del Comercio. También estará sobre la mesa un acuerdo entre Rusia y Estados Unidos para compartir combustible nuclear y tecnología con países del tercer mundo.
/Por Christian Lowe/.*.


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