Éste no es el único hecho sorprendente. Delante de esa misma puerta no queda ni un metro de paso entre los restos acumulados y la pared; y en los descansillos de cada planta, a lo largo de la escalera de emergencia, existe un montón de material (mesas, archivadores, máquinas inutilizadas, sillas) que bloquearían el paso de una multitud alarmada. Las cajas de suero y otros objetos apilados en los pasillos de los sótanos también impiden el tránsito normal.
Esta situación ha sido denunciada por los sindicatos de la Junta de Personal al gerente, José María Fontsaré, e incluso la UGT presentó el 21 y el 27 de abril dos escritos en los que preguntaba por qué motivo la puerta está cerrada y por qué había cajas apiladas en los pasillos del sótano. Por el momento (hasta ayer), nada ha cambiado.
Un sinfín de obstáculos para pasar
Desde mesas o archivadores, hasta máquinas viejas se ven en las escaleras de emergencia. Son el primer obstáculo antes de llegar a la puerta de salida a la calle, donde hay de todo y está cerrada. En los pasillos del sótano, las cajas también impiden el paso normal.




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