Las carreteras amanecían con la nueva puntuación. Las clásicas rayas, continuas y discontinuas, dejaron de ser las reinas. En un control de alcoholemia, en el kilómetro 37 de la M-40, los conductores soplaban y los cazados por el radar eran sancionados.
El radar verificó que el conductor de un Audi A-3 iba a 154 kilómetros por hora. «Cuatro puntos menos», indica un agente. «¿Seguro?», responde otro mirando la chuleta. El conductor, con su rastas y ropa deportiva, increpa: «¡Vamos, que tengo que ir a patinar! ¿Cuántos me quedan?». «Sí, son cuatro menos, y 300 euros de multa», sentencia un teniente harto del vacile.
Es tiempo para el examen perpetuo. Los conductores veían puntos por todos lados. «No hay información, sé que los quitan, pero no cómo», dice Javier, de 25 años, tras soplar. «Fenomenal. Siempre he ido con precaución», dice Joaquín, de 45 años, en su flamante motocicleta BMW.
Puntos de verificación de alcoholemia. Puntos que volaban del carné. Puntos de sutura, para algunos... «Estoy de acuerdo siempre que haya menos muertos», asegura Silvia en su coche. En ese control fueron sancionadas cuatro personas.
Los conductores están preocupados. Van a tener que dejar la copa por el café


La prima de riesgo amanece asentada en cifras históricas
"Que los gestores de Bankia comparezcan en la Cámara"
Bruselas estudia dar un año más a España para cumplir el objetivo del 3% del déficit
Torres entra en escena en el amistoso ante Corea
EE UU insta a España a revisar la posición sobre el P2P
Óleos hiperrrealistas contra el posado constante de las redes sociales
Kristen Stewart: "No me veo ni pura ni perfecta"
Aguirre fracasa en su intento de vender el Canal de Isabel II



¡Sé el primero en hacerlo!