El Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernó México durante 71 años hasta 2000, cuando perdió ante el conservador Vicente Fox, del Partido Acción Nacional (PAN), quien se presentó como el candidato del cambio y consiguió votos de todas las formaciones que le dieron un triunfo histórico.
Años después de la derrota, el PRI comenzó a recuperar posiciones con un sinnúmero de triunfos en elecciones regionales y legislativas, por lo que muchos analistas avizoraban un retorno a la silla presidencial.
Pero su candidato, Roberto Madrazo, nunca logró salir del tercer lugar en las encuestas y ahora sus posibles votantes se transformaron en botín electoral para el izquierdista Andrés Manuel López Obrador y el derechista Felipe Calderón.
Ambos insistieron en los últimos días de campaña en llamar a los priístas a votar por ellos como únicas opciones con posibilidades reales de ganar.
'Aprovecho para decirle a los priístas que no echen a perder su voto, que ya no le apuesten, ya no fustiguen a un caballo muerto', dijo días atrás Calderón, del gobernante PAN y favorito de los mercados.
López Obrador, ex alcalde de Ciudad de México, quien ha atacado duramente a los empresarios, llamó a sus simpatizantes a convencer a más gente para ganar por un amplio margen.
'Hay que convencer a los del PRI (...) y a los del PAN, a los de abajo', declaró el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en uno de los últimos mítines de la campaña que concluyó el miércoles.
El PRI, con una poderosa maquinaria partidista en todo el país, así como con la mayor cantidad de gobernadores y parlamentarios, respondió que confía en su sólida estructura para ganar y Madrazo pidió a sus adversarios que se olviden de pedir el llamado 'voto útil'.
'Los opositores quieren los 'votos útiles', pero no se los vamos a dar, porque el PRI no regala votos a un gobierno que ha sido inútil para el país', dijo en su cierre en la capital refiriéndose a Calderón.
Más de 71 millones de mexicanos están habilitados para votar, aunque analistas dicen que alrededor de 30 millones aún no han decidido por quién lo harán y otro vasto sector ni siquiera acudirá a las urnas.
GEOGRAFIA DEL VOTO
A grandes trazos, el norte industrial tradicionalmente ha votado por el PAN, el sur pobre e indígena por el PRI y la gigantesca Ciudad de México, con más de 18 millones de habitantes, se mantiene como feudo del PRD.
Pero en 2000 la gente se volcó por Fox en las gigantescas reservas de votos del Estado de México, reducto del PRI, y Ciudad de México, donde sin mayores contradicciones ideológicas la misma gente que votó a Fox para presidente, dio su sufragio a López Obrador para el gobierno capitalino.
Ese voto diversificado, sin mayor compromiso ideológico y que muchas veces es definido al final, podría ser el que inclinara la balanza a favor de uno u otro sector en el proceso del domingo.
/Por Mónica Medel/.*.


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