'Le avisaría (a Askar Akayev) que no vuelva porque su regreso no es oportuno en este momento. Las pasiones todavía no se han calmado. Si decidiese volver a corto plazo, ello inflamaría las tensiones no sólo en (la capital) Bishkek, sino en toda la república', declaró en la televisión nacional.
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Akayev huyó a Rusia tras el levantamiento del pasado 24 de marzo, pero ha dicho que está listo para regresar si se puede garantizar su seguridad.
El miércoles también se produjo la dimisión de uno de los dos líderes más populares de la oposición de su cargo como jefe de seguridad, lo que supone su distanciamiento del nuevo Gobierno a sólo tres meses de unas nuevas elecciones presidenciales.
La decisión de Feliz Kulov ha aumentado la preocupación por un aumento de las tensiones y las divisiones entre los nuevos dirigentes de esta empobrecida república ex soviética, una semana después de que unas manifestaciones masivas de protesta obligaran al veterano presidente Askayev a huir del país y les llevaran al poder.
'(Felix) Kulov anunció que va a terminar sus funciones como coordinador de las estructuras de aplicación de la ley y la seguridad porque la situación en el país se ha estabilizado y ya se ha formado un gobierno temporal', dijo el servicio de prensa del Parlamento en un comunicado.
Kulov había dicho, pocas horas antes, que estaba listo para garantizar la seguridad del depuesto presidente. El lunes, el presidente del Parlamento indicó que el regreso de Akayev era crucial para legitimar las nuevas presidenciales, previstas para junio.
La dimisión del considerado como rival de Bakiyev es el último acontecimiento en un país que todavía está intentando asimilar el inesperado cambio en la cúpula gubernamental, cuya legitimidad es cuestionada por muchos kirguizos.
La velocidad de relámpago del cambio parece haber sorprendido incluso a los antiguos ayudantes de Akayev ahora en el poder, y algunos analistas temen que Kirguizstán se incline hacia el autoritarismo que está caracterizando la región.
Akayev, que llevaba en el poder 14 años, estaba relativamente bien considerado en el exterior, pero en casa sus esfuerzos reformistas recibían numerosas críticas por no lograr elevar el nivel de vida de la población, que vive sumida en la pobreza. La mayoría de los kirguizos viven con un dólar diario.
POSIBLE RUPTURA
La dimisión de Kulov apunta a una posible ruptura entre los nuevos líderes, que algunos analistas aseguran que nunca se llevaron bien.
Un asesor cercano al dimitido jefe de seguridad declaró a Reuters que la dimisión se produce después de que el presidente interino, Kurmanbek Bakiyev, decidiese nombrar a uno de sus propios aliados como jefe del servicio nacional de seguridad sin consultar a Kulov.
'(También) quiere limpiar su nombre y participar más en los asuntos del partido'.
Kulov, un ex jefe de la policía secreta de lenguaje duro, estaba encarcelado por Akayev acusado de malversación, hasta que los manifestantes le liberaron el pasado jueves. Él asegura que los cargos tenían motivaciones políticas.
Este levantamiento es el tercer cambio inesperado de poder en repúblicas ex soviéticas. Georgia y Ucrania cambiaron sus dirigentes en revoluciones pacíficas, pero el golpe de Kirguizistán se ha producido con violencia y con el temor a que estalle una guerra civil.
/Por Michael Steen/


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