Además de hacerse pasar por sordomudas, las mendigas que piden donativos y firmas para reinvidicar la construcción de un centro de atención para estos discapacitados utilizan un sello falso que dé apariencia de autenticidad a sus colectas.
En las hojas donde los transeúntes caritativos estampan su nombre y firma aparece en el encabezamiento el nombre incompleto de una supuesta organización internacional llamada Handicap y teléfono y fax. Pero tan sólo caben dos cifras de este número de contacto, de forma que nadie puede contactar con ellos para saber dónde va el dinero.
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