Cinturas de avispa, escotes que quitan el aliento, traseros sensuales, muslos moldeados... Las grandes estrellas se pasean por la alfombra roja como perfectas diosas. ¿Ciencia ficción o realidad? Debajo de sus deslumbrantes modelos de Gucci, Elie Saab o Versace se encuentra su secreto: las prendas moldeadoras o shapers, una nueva generación de fajas por las que se hubieran peleado nuestras abuelas.
Con tejidos de última generación como las microfibras y el diseño ergonómico, van mucho más allá de la reducción: están pensadas para moldear la silueta, estilizando las zonas generosas en carnes y resaltando otras, con escotes que elevan el busto. Tampoco se limitan al tradicional pantaloncillo o el corpiño: hay camisetas, tops de tirantes o de escote palabra de honor, pantalones, vestidos, bragas, tangas... El último grito son las fajas con glúteos incorporados (un relleno de quita y pon) para emular a la mismísima Jennifer Lopez o Beyoncé. Todo un catálogo para elevarnos, aunque sea por unas horas, al Olimpo de las celebridades.
La mayoría de las mujeres nos piden que moldee el estómago y la cintura. Las que más se venden son las braguitas altas
La variedad es tan amplia en formas y estilos como en precios (de los 9 euros de la más barata a los 130 de las más caras). Desde hace unos años casi todas las firmas de ropa interior han incorporado a sus colecciones prendas moldeadoras: Triumph, Selmark, Playtex, Gemma... La cadena británica Primark también cuenta con algunos modelos muy económicos. La marca canadiense Body Wrap fue la pionera, explica una dependienta, y la más prestigiosa (y cara) es Spanx, la firma de las estrellas. Un buen número de celebridades como Sienna Miller, Cate Blanchett, Julia Roberts, Oprah Winfrey, Gwyneth Paltrow e, incluso, Miley Cyrus las usan y predican sus bondades a los cuatro vientos.
La revolución de Spanx es notable: su compañía está valorada en 1.000 millones de dólares y su propietaria, Sara Blakely, se ha convertido en la millonaria más joven en entrar en la exclusiva lista Forbes. Y es que ha logrado que incluso los hombres usen sus shapers.
En cuanto a estilos, la faja actual se apunta a lo retro: se llevan los adornos de encaje, satén y seda, líneas de los cincuenta y sesenta... La stripper y diseñadora de lencería Dita von Teese ha sido una gran precursora de esta tendencia. Afortunadamente, la prenda rígida y opresora del pasado ya es historia gracias a los nuevos tejidos y diseños. Aún así no se recomienda usarlas a diario ni durante todo el día. También las hay para las madres que no han recuperado su figura tras el embarazo y con función terapéutica para problemas de espalda.
"La mayoría de las mujeres nos piden que moldee el estómago y la cintura -explica una responsable de corsetería-. Las que más se venden son las braguitas altas". Para casos extremos, shapers de cuerpo entero. ¿Quién se atreve?
Y que nadie se equivoque: los hombres también quieren esconder sus flotadores y ya hay en el mercado camisetas moldeadoras que "reducen el estómago y realzan los pectorales". Eso sí, la prenda cuenta con un manual de instrucciones para ponérsela y, según cuentan los que se la han probado, es aún más difícil quitársela. Su precio: entre 70 y 100 euros.


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