El aeropuerto de Castellón cumple este domingo el primer aniversario desde su inauguración, un año vacío de vuelos y repleto de debate político y empresarial sobre la realidad de una infraestructura que las instituciones ven "vital" y la oposición, un despilfarro convertido en "chirigota nacional".
En su inauguración, Fabra, "feliz y emocionado", pronosticaba que dos meses después los aviones despegarían y aterrizarían en sus pistas El 25 de marzo de 2011, dos meses antes de las elecciones locales y autonómicas, los entonces presidentes de la Generalitat y la Diputación (las Administraciones que participan en su sociedad gestora, Aerocas), Francisco Camps y Carlos Fabra, inauguraron el aeropuerto situado en Vilanova d'Alcolea, un pueblo de apenas 700 habitantes.
Ante 1.500 invitados, en una terminal de 10.000 metros cuadrados y junto a una pista de 2,7 kilómetros, Camps confesó que se trataba de "la culminación de un sueño" mientras Fabra, "feliz y emocionado" tras catorce años de proyecto, pronosticaba que dos meses después los aviones despegarían y aterrizarían en sus pistas.
Un año después sigue aún sin autorización para el tráfico aéreo mientras el Consell negocia con aerolíneas y touroperadores, principalmente extranjeros, para que lo incluyan en sus rutas. El sucesor de Camps y exalcalde de Castellón, Alberto Fabra, reconoció esta semana que el aeropuerto se abrirá solo cuando haya "garantías de que vaya a ser utilizado". "No se va abrir un aeropuerto para que no haya aviones", añadió para volver a defender las ventajas estratégicas de esta infraestructura para la economía y, concretamente, el turismo de su provincia natal.
El diputado de Turismo y vicepresidente segundo de la Diputación, Andrés Martínez (PP), aseguraba que el aeropuerto es una infraestructura "vital" para la provincia, ya que touroperadores europeos y rusos están "esperando su apertura para operar en Castellón".
No se va abrir un aeropuerto para que no haya avionesSin embargo, el aeropuerto sólo ha recibido en sus pistas a los curiosos que participaron en las jornadas de puertas abiertas antes de que estas fueran prohibidas por producirse en periodo electoral.
El destino de las instalaciones no ha parado de debatirse en despachos, ruedas de prensa y en Les Corts, pero también, y abundantemente, en los medios de comunicación y hasta en concursos, donde el aeropuerto ha sido el protagonista de bromas.
El diputado nacional del PSOE por esta provincia Joaquim Puig incide por su parte en que la "falsa" inauguración de hace un año es lo que ha convertido el aeropuerto en "la chirigota nacional". La diputada autonómica de EU Marina Albiol recuerda los gastos que lleva generado: "Más de 155 millones de euros en su construcción, 30 millones en publicidad, 35 millones al año en mantenimiento y 84.000 euros anuales en el sueldo del director general, Juan García Salas, por no hacer nada".
La oposición exige responsabilidades directas a Carlos Fabra, presidente aún de Aerocas, quien ha revelado la existencia de "ofertas de compra" del aeropuerto y se ha visto inmerso, también, en la polémica sobre la enorme escultura de Ripollés que costará 300.000 euros y presidirá su acceso principal.
Y Vilanova, gobernado ahora por independientes, se suma a la polémica al demandar a la Diputación por considerar nulas las expropiaciones que se hicieron en 2002 (con el PP en el Ayuntamiento) de los terrenos que ocupa el aeropuerto.
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