Rachida llevaba unas semanas trabajando para su víctima cuando, el día 10, después de recoger la cena, intentó asfixiar a su empleadora colocándole una almohada en la cara mientras dormía. La anciana, sin embargo, opuso resistencia, lo que obligó a la marroquí a amenazarla poniéndole un cuchillo en el cuello.
Dejó a su víctima atada
La asistenta exigió a la anciana a gritos el número de la caja fuerte, pero la octogenaria no logró abrirla debido a su estado de nervios. Finalmente, Rachida huyó con 2.000 euros y un bolso con joyas. Dejó a su jefa en la casa, atada y amordazada, pero ésta logró liberarse y llamar a la Policía.
Rachida fue localizada por los agentes el lunes en la capital. Aún tenía las joyas en su poder.




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