La vida de Leonardo Castillo, actual canónigo de la catedral, estuvo marcada por la dedicación a los que menos tienen, y su labor social lo hizo muy querido por los vecinos de Sevilla. Más de 700 personas se acercaron ayer a la catedral para dar su último adiós al sacerdote que moría el pasado viernes a los 72 años de edad, aquejado de un cáncer de colon.
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