Varios aviones sobrevolaron la ciudad y lanzaron al menos cinco bombas. Trabajadores de organismos humanitarios fueron a toda prisa hacia los búnkers para refugiarse.
Los Tigres para la Liberación de la Tierra Tamil (LTTE por sus siglas en inglés) negaron su responsabilidad en el ataque, perpetrado el jueves con una mina de fragmentación contra un autobús cerca del territorio rebelde, que causó la muerte de 64 personas, en el peor incidente desde el cese al fuego del 2002.
Sin embargo, fuentes diplomáticas y analistas dijeron que el ataque tenía el sello distintivo de los rebeldes.
En venganza, el Ejército de Sri Lanka bombardeó posiciones rebeldes a lo largo de la costa este y también a lo largo de Kilinochchi, donde - dijo una fuente militar - buscaban un campo de aviación de los Tigres que también había sido atacado en mayo.
Los diplomáticos temen que el proceso de paz de Sri Lanka esté llegando a su fin.
Los Tigres, que quieren un Estado independiente para la minoría tamil en el norte y este de la isla, abandonaron las conversaciones de paz en abril, pero habían aceptado participar en unas negociaciones la semana pasada en Oslo sobre la seguridad de los supervisores del alto el fuego.
Sin embargo, una vez allí, se negaron a reunirse con el gobierno.
Los diplomáticos aseguran que ni el gobierno ni los Tigres han mostrado suficiente flexibilidad y temen que si la violencia continúa, el país volverá gradualmente a una guerra civil, que ya ha dejado más de 64.000 personas muertas.
/Por Simon Gardner/.*:


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