Con éste, los fuegos de los últimos dos días han quemado unas 900 hectáreas. Los siete que comenzaron el miércoles se produjeron por chispas de cosechadoras y estuvieron a punto de provocar el desalojo de poblaciones cercanas.
Uno de los más grandes se declaró en la localidad zaragozana de Uncastillo y arrasó unas 200 hectáreas de tierras agrícolas y monte. Las llamas se acercaron a menos de tres kilómetros de Castilliscar, aunque no fue necesario evacuar la localidad. A mediodía de ayer estaba controlado.
El resto de fuegos se originaron en Huesca. El mayor de ellos, en Ibieca, arrasó 300 hectáreas de cultivos y 200 de hojarasca y matorral. Entre este fuego y otros dos más pequeños que se registraron en Aguas y Velilla, las llamas quemaron una superficie de 525 hectáreas de campos de cereal y zonas de monte.
Otros dos incendios menores, uno en Sariñena y otro en Barbuñales (en Monegros) arrasaron 55 hectáreas más.
El helicóptero, en 10 minutos
Las brigadas helitransportadas, dirigidas por los agentes de Protección de la Naturaleza, son el primer peldaño de cualquier operativo de extinción de incendios. Su principal función es controlar el fuego hasta que llegan el resto de efectivos. Su tiempo de respuesta es de 10 minutos y de su eficacia depende la extinción total de las llamas. En Aragón, hoy comienza la fase de máxima alerta de la campaña de verano de 2006, que concluirá el 30 de septiembre y movilizará a 2.000 personas.


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