Este intrincado espacio (Sonarhall, Sonarvillage, Sonardome, Sonarcomplex, Sonarama, Sonarmática...) ofrece actividades por todas partes, donde las musicales, con una programación que pone especial énfasis en la música negra y japonesa (lo que ha provocado un desembarco oriental en Barcelona), son tan sólo una parte de ellas.
La zona del Village, la más amplia y al aire libre, por lo que suele reunir al mayor número de gente (unas 7.700 en todo el recinto), ofrecía desde el mediodía un aspecto de playa dominguera, pero de moqueta verde.
Cuerpos al sol a la espera del comienzo de las primeras actuaciones y pocas ganas de investigar, pese a que esa hora había muchas alternativas a lo estrictamente musical.
También ha destacado también el programa de "centrifugado" que se han marcado Shit and shine, que podría demoler edificios con cimientos bien firmes, o la inditronica muy folk de Tunng, con la presencia de un armonio en el escenario que ha dejado sin palabra a aquellos espectadores de mente poco abierta.
Algunas estrellas del pop electrónico nacional, fuera de cartel, se han dedicado a robar protagonismo. Najwa Nimri, en la carpa de Radio 3, ha improvisado un par de temas, casi cabaré con ese estilo dramático que le ha granjeado tantos amigos como detractores.
El poder del reggae
Aunque su actuación está prevista para la noche del viernes, Linton Kewsi Johnson ha sido uno de los nombres del día.
En su contacto con la prensa, este veterano poeta del dub, vestido con americana y sombrero, pero con un prisma de colores marcadamente jamaicano, ha reconocido que antes de su contratación para este Sónar, tan sólo sabía que se trataba de un "festival grande" y poco más.
Sin mostrar rubor por este desconocimiento, ha asegurado no tener miedo de actuar ante miles de jóvenes, muchos de los cuales ni siquiera han oído hablar de él, ya que confía plenamente "en el poder del reggae", un movimiento musical del que cree se ha producido un "redescubrimiento" por parte de las nuevas generaciones.
Experimentación radical
Los seguidores de otros tipos de expresiones, como la experimentación más radical, han podido introducirse en la "habitación esencial", un oscuro "spa" de sonidos poco amables, que a algunos invitaba a la relajación y a otros a salir de allí corriendo.
En cualquier caso sorprendente, sobre todo si se tiene en cuenta que muchos acuden al Sónar a ver y escuchar cosas lo más extrañas posibles.
La organización no quiere defraudar. La jornada del jueves se cerraba con un doble concierto en el Auditori, "extra abono", de Alva Noto y Ryuchi Sakamoto, que presentaban su espectáculo de fusión analógico digital, de piano y secuencias rítmicas.
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