Karlheinz Schmidt, de 68 años, que había acudido a un hospital de la capital alemana para someterse a un reconocimiento rutinario, estuvo sin su silla de ruedas durante casi 80 horas.
"Yo estaba en el suelo y el ascensor subió y bajó un poco. Pulsé el botón de alarma varias veces, pero no pasó nada", declaró al diario alemán Bild.
Schmidt, que apareció en la televisión alemana con el rostro pálido y todavía muy débil, fue descubierto el lunes después de que una enfermera descubriera la avería.




Wert propone un sistema de becas vinculadas al rendimiento
El amor se origina en el cerebro
Cuando ellas tienen el mando, ¿lo hacen mejor?
Un Franco congelado llega a ARCO 2012
El mexicano Jorge Volpi gana el Premio Planeta-Casa de América
Los candidatos invisibles de los Goya
El Tesoro coloca 5.445 millones por debajo del 2%
Rajoy, sobre los guiñoles: "El mayor desprecio es no hacer aprecio"



¡Sé el primero en hacerlo!