Los vientos y lluvias azotaban a Florida ya antes de llegar a la costa, despertando los desagradables recuerdos de la pasada temporada de huracanes que engendró fenómenos como el huracán Katrina, que devastó Nueva Orleans.
Las autoridades ordenaron a unos 21.000 residentes evacuar el cordón de islas, las zonas inundadas y los parques para acampar debido a que la principal amenaza de Alberto parecía ser el fuerte oleaje, una marea bastante inusual que inundó las carreteras y edificios ubicados cerca de la costa.
La tormenta se trasladaba hacia el nordeste a una velocidad de cerca de 15 kilómetros por hora, informó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.
Sus vientos máximos sostenidos habían amainado a cerca de 85 kilómetros por hora. El lunes los vientos habían alcanzado casi el umbral de 119 kph en el que una tormenta tropical se convierte en huracán.
Debido al debilitamiento, el Centro Nacional de Huracanes levantó una alerta de huracán que había emitido el lunes para distintas áreas de la costa estadounidense del Golfo de México.
Las autoridades dijeron que 21.000 habitantes carecían de energía eléctrica, y que menos de 300 personas habían acudido a los refugios de emergencia.
El centro de huracanes había pronosticado que la tormenta iba a provocar inundaciones de hasta 2,7 metros sobre el nivel del suelo y que el agua del mar llegaría hasta las comunidades bajas costeras.
INCENDIOS APAGADOS
El gobernador de Florida, Jeb Bush, declaró el estado de emergencia debido al avance de Alberto, aunque la zona donde habría más precipitaciones está escasamente poblada y abundan los suelos pantanosos y zonas rurales para la agricultura.
Bush parecía más relajado el martes, ya que las autoridades destacaron que Alberto más bien había tenido un efecto beneficioso al haber apagado algunos de los 168 incendios forestales que se registraban en el estado.
'Espero que todas las tormentas que nos golpeen este año sean tormentas tropicales y no huracanes, pero puedo asegurar que si un ciclón fuerte cruza nuestro camino, tenemos un gran equipo preparado en el lugar', dijo a los periodistas.
Hubo 28 tormentas tropicales entre junio y noviembre del 2005, de las cuales 15 se convirtieron en huracanes.
Los expertos han pronosticado para este año otra temporada activa con intensidad superior al promedio, con hasta 17 tormentas tropicales.
Alberto se formó el domingo en Cuba, donde hubo algunas inundaciones menores pero no víctimas mortales.
/Por Michael Peltier/. *.


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