La bola, que ha sido detectada gracias a los datos enviados por el satélite de rayos X XMM-Newton de la ESA, se encuentra dentro del clúster de galaxias Abell3266, al que está unido por la atracción gravitatoria de la materia oscura.
Según este equipo de científicos, el principal interés de esta bola de fuego no es ni su masa ni su velocidad sino que muestra cómo se produce el crecimiento de un grupo de galaxias dentro del universo en expansión.
De hecho, aunque la materia oscura actúa como "pegamento" entre la bola y el clúster, los investigadores vaticinan que tarde o temprano el choque de fuerzas entre ambas masas será ganado por el grupo de galaxias, lo que provocará que el gas de la bola se disperse y de lugar a una nueva galaxia.
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