Hace frío, pero no tanto como se esperaba. La ciudad vive, como de costumbre, entre el ajetreo de una gran urbe y la tranquilidad de sus espacios abiertos, entre la habitual algarabía berlinesa y el orden esperable en la capital germana. Así es Berlín. Y así es la Berlinale, que comienza este jueves con grandes ambiciones glamourosas, sin grandes expectativas cinematográficas y con la sensación de que, eso es indiscutible, el festival no vive su mejor momento.
¿Qué le pasa al festival?
Redefinición. Durante años, Berlín compitió con Cannes y Venecia como la gran cita cinéfila del año. Pero ahora, Cannes no tiene rival: no solo acapara los flashes llenándose cada jornada de estrellas, sino que también reúne el cine de autor más atractivo (Malick, Kaurismaki o Von Trier llevaron allí sus últimas obras). Venecia, tras muchas dudas, vivió una espléndida última edición. Y otros festivales, como Toronto, crecen cada año.
El filme de Jolie es Está lleno de buenos sentimientos pero escasa imaginación cinematográfica
¿Y la Berlinale? Para Luis Martínez, enviado especial de El Mundo y presencia fija en el festival alemán, "la Berlinale está en trance de redefinirse. Durante los últimos años parece desorientada: más allá de su calidad, las últimas secciones oficiales no le importaban a nadie. Sus películas eran olvidables: o por su escaso valor cinematográfico o por sus nulas perspectivas comerciales. El año pasado habría sido ruinoso de no ser por El caballo de Turín (película de Béla Tarr que apenas se ha visto en España) y Nader y Simin. Una separación, una de las sensaciones del año (ganó el Oso de Oro y es la favorita al Oscar)".
S. O. S. hollywood
Se buscan estrellas. Así que, sin una buena sección oficial que ofrecer, Berlín parece querer explotar la veta del star-system. Así que, este año el listado de grandes nombres de Hollywood es extenso. Angelina Jolie (que ya está en Berlín) presenta el domingo su primer largo como realizadora, En tierra de sangre y miel, pero Martínez tampoco tiene buenas noticias: "Su única virtud es ser corta. Es un drama convencional, lleno de buenos sentimientos pero escasa imaginación cinematográfica. Narra la historia de amor, en plena guerra de los Balcanes, entre un serbio y una bosnia, y pasa todo lo que uno espera que pase. Si no fuera porque viene Angelina, no se proyectaría aquí".
Al menos, entonces, estará Angelina. ¿Más estrellas? Su exmarido, Billy Bob Thornton, que dirige Jayne Mans- field’s Car, única película estadounidense en la sección oficial. Se esperaba la visita de Tom Hanks y Sandra Bullock, protagonistas de Tan fuerte, tan cerca (un drama sobre el 11-S que, según un crítico que prefiere mantenerse en el anonimato, "es horrorosa"), pero finalmente no acudirán. Sí lo harán, en cambio, Isabelle Huppert (Captive), Juliette Binoche (Elles) y dos estrellas con películas ya vistas en España: Meryl Streep (que recibe el premio honorífico y acude con La dama de hierro) y Salma Hayek (de quien se verá La chispa de la vida). Entre los dudosos: Uma Thurman y Robert Pattinson (estrellas de Bel Ami) y Christian Bale (Jin líng shí san chai).
¿Quién cazará al oso?
Sin favoritos. Precisamente Jin ling shí san chai, de Zhang Yimou, es una de las películas de más renombre en la sección oficial. El resto, cine muy independiente, muy festivalero, muy ignoto. Carlos Reviriego, que cubrirá el festival para El Cultural y para Caimán. Cuadernos de Cine (la antigua Cahiers du cinéma española), nos ayuda a discernir qué puede ser rescatable, y se queda con nombres como los de Marcelo Gomes (Érase una vez Verónica), Christian Petzold (Barbara) o Brillante Mendoza (Captive). "Sobre el papel", explica Reviriego, "hay muy pocas cosas que vayan a merecer la pena, pero siempre puede haber sorpresas. Como los grandes nombres de la industria ya han desfilado por Cannes, Toronto o Venecia, me da la sensación de que la Berlinale quiere virar en su sección oficial hacia el cine de autor, tomar más riesgos".
Los españoles
Bardem, Abril y compañía. En la sección oficial se verá una película española: Dictado (dirigida por Antonio Chavarrías y protagonizada por Juan Diego Botto). En distintas secciones se proyectará lo nuevo de Victoria Abril (protagonista de The Woman Who Brushed Off Her Tears, una coproducción
europea) y, con ciertas reminiscencias patrias, Indignados, un documental dirigido por Tony Gatlif que refleja el 15-M, además de la presencia de Antonio Banderas en Indomable, de Soderbergh.
Para concluir, claro, Javier Bardem. El español no acudirá a Berlín protagonizando una superproducción o formando parte de un lujoso elenco de estrellas internacionales, sino como presentador e hilo conductor de Hijos de las nubes, documental sobre la situación de los saharauis.
"Es un trabajo curioso", explica Martínez, "porque no es didáctico ni nada parecido. Seguir la actuación política del propio Bardem en el conflicto, un poco al estilo de Michael Moore, es simpático: lo vemos entrevistándose con líderes, acudiendo a la ONU, mostrando su activismo, y es curioso. Quizá menos para los españoles, que ya lo conocemos mucho, pero para el público extranjero tiene mucho gancho".
Una reina en el cadalso
Serán 18 las películas que competirán por el Oso de Oro en la sección oficial: Les adieux a la reine, coproducción hispanofrancesa protagonizada por Diane Kruger, abrirá esta noche el festival. La película, que refleja las últimas 48 horas de vida de María Antonieta camino a la guillotina, está dirigida por Benoît Jacquot: un jurado liderado por el director británico Mike Leigh, la actriz francesa Charlotte Gainsbourg y el realizador iraní Asghar Farhadi (Nader y Simin. Una separación) juzgará si el título merece premio.














