La idea consiste en que un técnico o empleado municipal entregará personalmente el excremento de la mascota a la persona que no la recoja de la vía pública.
Los servicios técnicos municipales han estudiado el problema y la manera como deben actuar.
Por lo tanto los inspectores observarán como se comete la infracción y esperarán a que el propietario del perro se aleje lo suficiente como para que no haya duda que la intención era de abandonar la caca sin recogerla.
Será entonces cuando el técnico recoja el excremento y seguirá al incívico hasta entregarle la caca personalmente y recordarle que ha cometido un acto de incivismo muy molesto.
Cita en el ayuntamiento
Esta fórmula se aplica después del éxito logrado por el mismo ayuntamiento de Granollers con los vecinos que dejaban la bolsa de la basura fuera de los contenedores.
Más eficaz que la multa
En 2000, Granollers fue pionero en registrar la basura para identificar a los infractores y citarlos en el ayuntamiento. Con este sistema acabaron con siete puntos negros que había en la ciudad y citaron hasta 70 infractores.
Hay que avergonzar al incívico
La experiencia de Granollers es una de las muchas que se pusieron en común la semana pasada en las jornadas Políticas locales de Civismo que, dirigidas a técnicos y concejales municipales, organizó la Diputación de Barcelona.
Eso sí, para evitar cualquier reacción violenta, hay que utilizar un lenguaje amable e incluso un tono irónico-humorístico.




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